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“…But the trains run on time…”  

(Pero los trenes son puntuales)

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(…Pero los trenes son puntuales…),

….comentaban los turistas americanos que habían visitado Italia en los años 30, cuando sus compatriotas, que no habían estado NUNCA en Italia, criticaban a Benito Mussolini por sus métodos “poco democráticos” de buen gobierno. Todo un símbolo, muy burgués y sintomático, de lo que las sociedades aspiran a recuperar cuando perciben incrementos intolerables del DESORDEN PÚBLICO, y las carencias de seguridad, tanto física como jurídica, que este DESORDEN acarrea a personas y propiedades. Las tolerancias a estos estados catastróficos o precatastróficos varían según los valores culturales de las sociedades afectadas. A su vez estas tolerancias, en sociedades avanzadas, dependen del grado de adoctrinamiento, o ingeniería social, que hayan consentido a sus progresistas autoridades electas y designadas a lo largo del tiempo; a mayor ingeniería social, más tolerancia al DESORDEN, y, ¡toma democracia de la buena!.

LA INDEFENSIÓN que esta falta de orden provoca en una sociedad avanzada, requiere un cierto entrenamiento social por parte de los p(j)oderes púbicos para que esta sociedad los acepte; la tolerancia de una sociedad adoctrinada para con las anomalías es considerable, pero no infinita, el hartazgo ante un agobiante y caótico estado de cosas acaba por ser inasumible, y ahí es por donde entra la extrema o ultra derecha. La necesidad acaba creando el órgano, nunca al contrario, y la ultraderecha puede resurgir del olvido, donde siempre haya estado, o surgir de la noche a la mañana…pero siempre por demanda social.  

En el país más Progre y Políticamente Correcto de Europa, que por fortuna no es España, sino Suecia, la “ultraderecha” no pudo, hasta el año 2018, poner algo de ORDEN Y SENTIDO COMÚN en las instituciones del Estado y su gobernanza…los suecos y suecas ya no son tan vulnerables a la barbarie islamista; ahora, para disgusto de las Naciones “Unidas”, podrán defenderse de esta y otras invasiones.

A casi nadie le llama la atención el hecho de que en las sociedades más primitivas, este resurgir de las “ultraderechas” no se de; su mera existencia como naciones soberanas, después de las descolonizaciones masivas tras el fin de la II Guerra Mundial, es en si misma una anomalía característica de estos nuevos países, muchas veces trasladada a otros muchos que no tienen NADA que ver; más de 60 años de desgobierno y corrupción soberana, desde “sus independencias”, han liberado a las Naciones Occidentales, antiguas metrópolis (países colonizadores) incluidas, de cualquier obligación moral o legal de tutela hacia estos “estados soberanos”, a los que no les hacen falta partidos ultraderechistas…demasiado tarde para esto, demasiado tarde para defender valores éticos que no se tienen.

Nos gusta que nuestros trenes sean puntuales; sabemos que en los vagones de un tren puntual no pueden haber descuideros ni carteristas. Sabemos que sin orden no podemos ser libres, y nos consta que el mayor potencial para el Caos y el Desorden lo tienen el Estado y sus Instituciones, cuya mayor coartada y excusa se la proporciona la Democracia; ¿extrema derecha?…sí, bueno, te cuento: ya era hora.