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“Cuac, cuac, cuac…” dicen los patos; “¡CUAC!” exclama el pato cabreado. (Indiscreciones del Corral & Cabreos en el Bebedero). En Toronto este pato, ligeramente enojado, tuvo que ser reducido por un crucero pesado, al fondo de la imagen, por una diferencia de opiniones con el remolcador, en primer plano. 

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¡CUAC, CUAC!

Mientas tanto, en Mallorca…

¡CUAC, CUAC!!, el Hay Untamiento de Calviá, naturalmente controlado por la Portentosa Zurdería, prohibe dar de comer a los patos. Hasta ahora la Portentosa siempre ha contado, para su bellaquerías, con el apoyo de ecologistas y animalistas,    a quienes sólo por molestar, dedicamos esta foto del bus, que por lo demás no tiene nada que ver con el tema de los patos. La demostrada crueldad de la Portentosa Zurdería GoMierdante, en esta Autonotaifa, para con animales y también cosas y personas, ha sido apoyada, animada, e incluso incitada, por estos mismos grupos de Portentosos Progresistas de Pelo Largo, también conocidos como melenudos varios, cuando se ha decretado que sus “francotiradores de élite”, elite my ass ¡JA!, disparasen a unas cabras, que por cierto, no les habían hecho nada, 

y anunciado su intención de capar inocentes gatos, pero de momento parece que no ha entrado en vigor esta Ley, Ordenanza, Normativa, o “Exigencia” de capar gatos. “Exigencia” es como llama una consellera del Portentoso Tripartito a estas cosas leguleyas para no liarse ni confundir leyes con normativas, normativas con lavativas, o lavativas con ordenanzas, porque de todo tenemos, y de nada malo andamos escasos. ¡ CUAC, CUAC, CUAC!

¡CUAC CUAC!, La verdad es que aún no han podido darse el gusto de capar a ningún gato, pero como consolación, sí que han conseguido el apodo de CAPA GATOS, y ahora el Hay Untamiento de Calviá tiene la ocurrencia de Prohibir Dar de Comer a los Patos; los CAPA GATOS quieren matar de HAMBRE a los PATOS. ¡CUAC, CUAC!

Parece    que la puntería de “sus tiradores de élite” tampoco da para mucho más, y ello me lleva a traducir aquí, con algunas modificaciones de mi cosecha, un chiste americano o brexitánico que circula en  Internet, ¡CUAC CUAC CUAC! 

 (CUAC, CUAC, CUAC) y de esto va el chiste: En estas, que en una Taberna Podemita de Vallecas, por primera vez entra un Adinerado Pato Muy Burgués; el Podemita Tabernero,

que antaño ostentaba importantes cargos, tanto en el Partido como en el Parlamento, había sido degradado a Tabernero Vallecano en las Penúltimas Purgas Podemitas, purgaciones, como de costumbre, causadas por desavenencias con el Gran Jefe. 

 Bien, suficiente información sobre el Errejoneado Tabernero, porque casi sin esperar a dar los buenos días, el Pato Burgués, que quienes lo conocían bien le decían Pato Cabreante, va y le pide al Podemita Tabernero, “una ración de uvas, ¿tiene usted uvas?”, a lo que el tabernero contesta que no, que no tenía uvas, pero que si le apetecía al señor Pato alguna otra cosa…“no, muchas gracias”, dice el  Burgués Ánade (Pato para las víctimas de la Logse) al Tabernero, y se marcha…

 …Pero vuelve al día siguiente, “buenos días, barman, ¿me podría dar unas uvas”; el sobresaltado Tabernero, ascendido por  este potencial cliente a barman, un  poco mosqueado por lo de barman, y otro poco con esa manía del Pato de pedir uvas, le explica al Cabreante, mal conteniendo su irritación, que esa respetable Taberna Podemita no tenía, tuvo, ni albergaba intención alguna de ofrecer en el futuro uvas, porque las uvas no pegaban nada ni con las tapas, las cañas, el vino, o los cafés que servían en el local. Y sin pedir otra cosa, ni tampoco contradecir al Podemita Tabernero, el Palmípedo Ánsar (otro modo fino para describir un pato, aclaramos a los de la Logse) abandona la Taberna, sólo para al día siguiente….

…volver a entrar en esta Taberna de Vallecas, encontrar al mismo Podemita Tabernero, y pedir las acostumbradas uvas; “muy buenos días, póngame unas uvas, amable chef, si me hace usted el favor”. El Tabernero, ascendido hoy a amable chef, como buen Podemita nunca se había caracterizado por su sentido del humor; ya harto del Cabreante Pato y sus uvas, le expulsó del Podemita Antro con esta advertencia: “una y otra vez, he tratado de explicarte que aquí NO TENEMOS tus condenadas uvas, y una y otra vez, sin darte por enterado, me las vuelves a pedir cada día; siempre rehusas cualquier otra cosa que se te ofrece, pero si mañana otra vez vienes a por las infernales uvas  , si vuelves mañana para pedirme lo mismo, te clavaré las aletas esas que tienes por pies en el suelo de esta Podemita Taberna, que contigo clavado convertiré en elegante cafetería,

pese a que estemos en Vallecas, el Barrio de Nuestro Amado Jefe”.

El Pato Burgués escuchó con atención e interés el Sensato Discurso Podemita, y tras asentir en silencio con la cabeza, salió pacíficamente del Podemita Antro, quizá pronto convertido en cafetería de postín, con la nueva decoración de un pato clavado en el suelo y todo eso; al no ser replicado por el nuevo y cabreante cliente, el Tabernero Podemita tuvo la certeza, de que con casi total seguridad, no volvería ver al Pato Burgués, ni oiría pedirle uvas en mucho tiempo…

 …pero en el Mundo de los Chistes, al igual que en el Mundo Real, pocas cosas salen según lo planeado, y al día siguiente, al Podemita Tabernero se le repitió la pesadilla de ver al Pato Burgués entrando por la puerta. 

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-Tabernero: hombre, tu por aquí, ¿no te bastó con lo de ayer?

Pato: buenos días, Podemita Tabernero, por casualidad ¿tendrías unos pocos clavos? 

-Tabernero: ¡claro que no, Pato Idiota!, esto es una Taberna Podemita, no una Útil Ferretería.

 

Pato: ENTONCES ME PONES UNAS UVAS, DE ESAS QUE A TI Y A MÍ NOS GUSTAN.

¡ CUAC, CUAC, CUAC, CUAC ! 

Y así acaba el chiste de Vallecas, con los buenos ciudadanos de Santa Ponsa desoyendo la Estulta Prohibición del Portentoso Hay Untamiento, por la que no se deja Dar de Comer A los Patos.