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Un año más, y para quedarse con el personal, el Hay Untamiento Podemizado de Carmena, la de los oKupas, monta una cabalgata de Reyas Magas en el Barrio de Vallecas de Madrid, Capital de Okupas y todavía también de España. 

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Reyas, que no reinas, porque la culta progresía es del parecer de que todo lo que termina en INA, 

Imagen relacionadasi no acaba con el cuello en la guillotina, por ley debe de servir para esnifar o inyectarse, como cocaína heroína, ambas terminadas en ina como reina (Re-Ína); eso cuando no les da la vena californiana, latente en todo progresistay se fumen, encendiéndolo primero, un porro de finas yerbas, o la heroína Juana de Arco, envuelta en todo ese humo y cenizas que tanta gracia le hacen al Guillermo Zapata, ese de los tweets antisemitas con cenicero de por medio, o contra alguna víctima de ETA. 

Resultado de imagen Al Zapata, burricialmente elevado a la categoría de artista del humor, se han atrevido, y sólo para guardar las apariencias, a reprocharle su posible mal gusto, lo cual en esta DemoCaca no es delito, por no mencionar que el mal gusto es consustancial a la Portentosa Progresía; actualmente además de humorista poco malicioso por derecho  burrisprudencial, es también Concejal de la Carmela, celebrada Alcatriz de Madrid y sus oKupas, por decisión de su clientelar electorado.

Estas Reyas Magas de Orienta, no son tías de verdad, como la Estupenda Pedroche de Vallecas y de Alberto Garzón, sino criaturas o entes de inefable naturaleza, no se sabe si disfrazados o disfrazadas de Reyas, ya que quedamos en que el femenino de Rey, cara a la progresía, y a sustancias fumables, inyectables, o esnifables, no debe ser Reina sino REYA¡TA CHÁN TA CHÁN! 

Estas tres Reyas, La Roma Calderón, La Dnoé Lamiss, y La Prohibida, me da que van a ser como las tres Carabelas de Colón, que al final resultó que no eran tres carabelas, sino dos carabelas y una Nao. Dos CARABELAS, la Pinta y la Niña, y una NAO, la Santa María; tres veleros. En la Cabalgata de Reyas intervendrán dos artistas trasvestidos y disfrazados de “realeza orientala”, la Cabaretera Roma Calderón, y la Hiphopera Dnoé Lamiss, y una Drag Queen, La Prohibida. Para los expertos, el diseño y características de las carabelas difieren de las de las naos, y son difíciles de explicar a legos en naútica. Igual o más difícil de explicar, a legos en perversiones y cosas raras, las diferencias entre una Drag Queen y otros fenómenos o “fenómenas” que más o menos quieran hacerse pasar por Reyas Magas en la ya famosa Cabalgata de Vallecas.

Y menos mal que no les pasa lo que a los Tres Mosqueteros del Rey (de Francia), que en realidad resultaron ser CUATRO, Athos, Pothos, Aramis… y D’Artagnan, cuando este último espadachín, personaje central en la novela(*) de Alejandro Dumas, se añadió al grupo. 

Convendrán en que si tres fenómenos o fenómenas, contranatura en la RETRÓGRADA naturaleza, se convierten en cuatro, la cosa estaría más chunga de lo que ahora mismo ya está, sobre todo para los inocentes niños, que cuando acuden a ver SU Cabalgata de Reyes, se la encuentran convertida en el cachondeo de la Cabalgata de REYAS por obra y “gracia” de la Podemita Alcatriz de los Okupas y sus Antisemitas Esbirros y “Esbirras”. Y, ¡toma pluralismo!…mezclamos nada menos que carabelas con naos, y draqueens con “no se sabe qué”; o puede que también huevos con caracoles. 

(*) Los Tres Mosqueteros, de Alejandro Dumas, como anécdota señalar que estuvo en el Índice de Libros Prohibidos hasta bien entrada la mitad del Siglo XX. Popularmente, a esta lista de libros los aficionados la conocíamos como “El Índice” a secas, y tiene su origen en la Santa Inquisición.   El motivo oficial de esta inclusión del libro de Dumas en el Índice, son los duelos, prohibidos por la Iglesia no hace tanto; pero los lectores nos maliciábamos que la verdadera razón estaba en el malvado personaje del Cardenal Richelieu. Una de las pocas cosas que reprochábamos al Régimen de Franco, era la Censura, y la inclusión del Índice (una lista elaborada exclusivamente por la Iglesia) en esta Censura, que abarcaba, además de libros, prensa, cine, radio, teatro, y televisión. Hay que decir que esta censura con el tiempo se fue suavizando, hasta llegar a ser casi inexistente en los últimos años; por ejemplo, fue justo un Ministro de Franco, Manuel Fraga, el que autorizó la publicación y venta de El Capital de Karl Marx. Como anécdota añadir la paradoja de que en España se podían ver películas basadas en los Tres (cuatro) Mosqueteros, con el malísimo Cardenal, porque la Censura se limitaba a cortar alguna escena “con demasiado escote”, si la había, y luego las autorizaba para todos los públicos, al fin y al cabo no eran más que películas de espadas para niños, cuando ni siquiera (o sobre todo) los adultos podían encontrar el libro de Dumas en librerías o bibliotecas porque “estaba en el Índice”. Los duelos estaban prohibidos, pero sobre todo habían pasado de moda, y probablemente los censores de cine, algunos de ellos miembros del clero, desconocían que la novela todavía estuviera en el Índice.