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Leyendas urbanitas

cuentan de un tonto, 

que a un gran aparcamiento,

de carruajes casi vacío,

conduciendo llegó,

y que tanto espacio libre

el pobre vio,

que ningún sitio,

al principio

para aparcar escogió,

y un buen cuarto de hora,

por la zona dando vueltas

el pobre diablo se tiró, 

hasta que al fin,

bajo la sombra de un árbol,

y cerca de la puerta

entre el Suburban del Sheriff

y el Crown Vic del ayudante,

el muy tunante,

no tan tonto,

como al llegar

nos parecía,

a parar se decidió.

Y parecido le ocurrió, 

al concienciado

y cívico ciudadano

que muy Obamizado,

 por ecologistas adoctrinado

y virtualmente lobotomizado,

frente a un gran número

de inútiles contenedores,

y con la cáscara del huevo

recién almorzado,

sujeta en la mano,

escoger tampoco podía

entre el contenedor,

color verde acampanado

o el oloroso cubo de basura

más cercano. 

Pero volviendo a lo que íbamos, al huevo, o mejor dicho a su cáscara, que mucha gente no consume, por lo que tiende a desecharla, pero que a la hora de la verdad, no tiene ni p***ta idea de donde tirarla.

 Y no, esto que se come un huevo, con cáscara y todo, no es “gente” sino un ofidio, o sea una serpiente, para que lo entienda una víctima de la Logse.   Además de ofidesco, el hábito de tragarse el huevo entero con cáscara, es asqueroso, por no mencionar la desagradable    tendencia a atrangantarse que padecen quienes practican esta malas etiquetas de mesa. 

Image result for huevo de colon Y esta tediosa, aunque muy necesaria y magistral lección de herpetología, nos devuelve al punto de partida de este útil y oportuno artículo de divulgación: en estos tiempos de mariconadas ecologistas, ¿donde puñetas se tiran las cáscaras de los huevos?. 

Porque en otros tiempos pasados, sin tanta cursilería importada más o menos de California, un solo Cubo de Basura servía para todo tipo de desechos, y si por el barrio había un trapero, los niños podíamos venderle, al peso, botellas de vidrio vacías, trapos desechados en casa, periódicos y revistas (papel) viejos; todo ello acumulado durante una semana o un mes. Y no pagaba mal, el trapero. En nuestro barrio había un trapero, llamado El Maño (*), 

que transportaba su mercancía en un carro pequeño tirado por un burro; nos compraba al por menor, iba depositando y clasificando, por montones, el género, vidrio, papel, tela (trapos viejos, prendas de vestir muy usadas), en un solar que tenía para este propósito, y después lo revendía al  por mayor a industrias y fábricas, que eran las que reciclaban estos desperdicios. El cristal roto y la botellas viejas se volvían botellas nuevas, y los periódicos, revistas, y trapos, en papel para reutilizar. TODOS ganábamos con ello, y donde no había trapero, la basura se tiraba toda junta, sin más, el basurero municipal pasaba(**) y se lo llevaba todo. 

    Pero eso era entonces, cuando había orden y bien gobernaba el Invicto Caudillo, pero ahora es ahora, tiempos en los que no se sabe cuantos hay tutelando y velando por nuestro bienestar o el del Planeta, suponemos que depende de como se levanten ese día. En la foto, tomada en Palma (antes) de Mallorca, una batería de contenedores, y sólo uno de basura “orgánica” y genuina, los demás para reciclar (dicen) y preservar el medio ambiente (juran), y reutilizar (argumentan) y salvarnos del Cambio Climático Ese de los C*j**nes (aducen). En primer plano, el contenedor verde en forma de campana de buceo, es para botellas de cristal y vidrio. 

Por algún motivo el que sirve para recoger vidrio tiene esa forma; probablemente por puro cachondeo y ganas de epatar al personal, a juzgar por como decora, o adorna, el Hay Untamiento alguno de estos contenedores verdes para botellas de cristal.

Una indudable “utilidad” de estas “baterías ecológicas” es la de quitar puestos de aparcamiento (es notorio que sobran) en las calles, y si son comerciales y elegantes, mejor que mejor. Y si la basura no se recoge ni recicla, mayor mérito aún pues es conocido  el amor que los munícipes de la Portentosa Zurdería tienen por la limpieza, un ejemplo, la foto de arriba tomada en mi barrio, contenedor de vidrio en primer plano, porquería en la acera. 

 Aunque puede que estén (foto con ataud en primer plano, antes del contenedor de botellas, en segundo) peor en otros municipios, lo que haya que depositar en el “contenedor” marrón (en Palma al menos no nos han puesto todavía ESE) está claro: es sólo para fiambres, y no necesariamente fiambres de Alcalde. Aparte la caja de madera, cuyo contenido tenemos claro, la duda suele estar entre el contenedor amarillo (envases) y el azul (papel y cartón); si la cosa está entre latas vacias, (amarillo) y periódicos viejos (azul), no hay dudas, pero cuando surgen los tetrabricks, los llamados “cartones de la leche”, que como su nombre indica, ESTÁN HECHOS DE CARTÓN, pero que sirven de ENVASE a zumos, productos lácteos, y vino barato, surge la posible confusión…¿son para el contenedor azul (papel y cartón) o para el amarillo, el de los envases?…pues el consenso es que hay echar eso en el amarillo, con las latas, por considerar que estos tetrabicks son mas envases que cartones, los muy **brones, y porque encima rima bonito **brón con cartón. 

Pero, ¿que c**ño hacemos con la cáscara, cacho huevón?.  Pues aquí quería yo llegar, criaturas conscientes y respetuosas para con la pendejada esa que os han contado sobre el Calentamiento Global; o el Cambio Climático; o el Medio Ambiente; o el Control de Humos en la ITV de las Narices. Y además tengo para vosotros una buena noticia; después comeros “lo de dentro” del huevo, “lo de fuera”, la cáscara, podéis tirarla en cualquiera de estos dos contenedores, el gris de la tapa verde, destinado a orgánico no reciclable, o al amarillo de los envases.  El motivo para esta libertad de criterio y elección es el de que las Autoridades (in)Competentes en Esas Cosas Ecológicas y Medio Ambientales, que son muchas, no acaban de ponerse de acuerdo en el detalle, no baladí, de si a la CÁSCARA DEL HUEVO hay que considerarla residuo orgánico, o envase de clara y yema, con lo que mientras ellos tengan dudas, la gente normal puede echar la cáscara donde más rabia le de; por supuesto que en sólo dos contenedores de entre los tropecientos(***) que nos ponen para matenernos alerta y ocupados, y eso dentro de un orden, no sea que todavía nos pongan otra “democrática” multa. Por nuestro bien y el del j***dido planeta, aseguran.

(*) El señor de la foto con el burro es trapero, pero no nuestro Maño, el que teníamos por el barrio, sino otro, al parecer de Madrid; por cierto, no confundir trapero con chatarrero, profesiones diferentes. 

(**) El basurero primero usaba un carro tirado por un caballo para llevarse la basura, luego vinieron los camiones. Ahora, el Hay Untamiento quiere cambiar los viejos camiones diesel por otros nuevos propulsados por gas natural, valor total de la broma o “festejo”, unos 5 millones de €, mal gastados o dilapidados

con la excusa  de que los diesel son sucios; vivir para ver, va a ser que la sacrosanta ecología es negocio para más de uno; para uno solo no sería democrático.

(***) “Tropecientos” o media docena…sólo el reservado para vidrio, verde y acampanado para epatar, y el “orgánico”, reconocible por el olor, son facilmente identificables; los demás tienen una función ecológico-esotérica cuya misión es la de causar confusión suficiente como para provocar una amable multa por parte de quienes los han colocado;     en un país mas poderoso y rico que el nuestro, EEUU, se limitan a dos contenedores, el gris oscuro para la basura genuina, orgánica, y el azul para los desechos inorgánicos más o menos reciclables;

 y es que una de la ventajas de disfrutar de una Constitución con una 2ª Enmienda, es la de poder tener a burócratas y ecologistas un poco más a raya; sólo dos cubos, no cinco o seis. Por ejemplo. O graciosa verbigracia de las mías.