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Cacho California (seguramente que San Diego)

En la foto, un edificio-museo típico del Balboa Park de San Diego; los terrenos del parque fueron donados al pueblo (público) por el Virrey de España, y luego por México, cuando aquello era terreno baldío, pero los edificios y jardines fueron construidos por los estaounidenses, sobre todo a principios del siglo XX, para acoger la Exposición Universal y celebrar la apertura del Canal de Panamá; con buen criterio, quisieron

darle clase a la ciudad haciendo que los edificios, aunque nuevos, tuvieran apariencia y señorío españoles, con sus arquitecturas y fachadas “faux platerescas”, cuasi-barrocas…y clase obtuvieron para la Exposición y el Parque; no pudieron escoger nada mejor…somos los mejores. 

Y, sí, pese a lo falso de este neo-barroco,  los Jesuitas estuvieron aquí y fundaron misiones antes que Fray Junípero Serra, en letra pequeña consta en todos lados, pero en ninguna parte se dice…cosas de la Metrópoli; de España expulsaron a los Jesuitas, y los Territorios de Nueva España no fueron excepción; los Poderosos expulsan gente de sitios, y si se les deja, la expulsan también de la Historia, a menudo mediante Ley; o sea que la cosa de decretar quien entra, o de que manera entra, si es que entra, en la Historia, es muchas veces legal, y pocas legítima, como muy bien sabe   el Zapatrenes de la Memoria Histriónica Esa, en la foto disfrazado de almirante; para la posteridad; disfrazado; a lo mejor. Desde aquí puede que…

    … cinco horas de carretera te situen en la orilla del Océano Pacífico, en San Diego, California; un Océano viene a ser como la Mar Salada que tenemos al lado de casa, pero a lo bruto, sobre todo este Océano: desde California, nadando lo suficiente

hacia donde se pone el Sol, termina uno en China, por poner una exótica verbigracia. Unos 67 años hacía que me había bañado, muy de niño, en el Pacífico, pero eso fue en Filipinas, que está casi tan lejos como China; ahora tengo 70, que están tan cerca como el Infierno; sin el casi.

La ciudad que pude vislumbrar es bonita, tiene buenas playas, en ellas pude ver focas de verdad,

y de las otras, pelícanos, ardillas, turistas japoneses, y niñatos (japoneses) que trataban, sin éxito, de patear a las ardillas. Todo muy bucólico y encantador. Al anochecer, los paseos peatonales que bordean las playas (toda la ciudad en sí es una especie de playa) se llenan de cafres ciclistas, monopatines, patinadores, y friquis al galope; todos ellos corriendo, haciendo salud, y, por lo general, sospecho que llegando tarde…a la cita con el “piscólogo” o la medium de turno.

Las “psychic” o “psychic readers”, que es como por ahí llaman a madiums y adivinatrices, se anuncian abiertamente, y los clientes utilizan, sin reparo ni pudor, sus servicios adivinatorio-curativos; esa falta de sentido del ridículo, junto con la Moda Vegano-Opinante (The Opinionated Veganism Fashion), las restricciones a la          Segunda Enmienda de la Constitución (California y Nueva York son los estados más “euro-cutres”), la obligatoriedad de los moteros de llevar puesto el casco (en Arizona no lo es: cada uno es propietario de SU cabeza), y otras gilipolleces, hacen que la longevidad de la población sea considerable; según se dice; uno no quita ni pone rey, lo que, por otra parte, es ilegal en este país; lo de quitar y poner reyes; digo; es un decir. 

De todos modos, y sin más esotéricas ayudas, en el par de días que estuvimos visitando el lugar, logré a duras penas probar, por una sola vez, y nada más llegar,

esta excelente cerveza local, del mismo San Diego; este primer y único contacto me permiten asegurar que es buena. Asimismo logré evitar, al día siguiente, una potencialmente letal  insolación en una playa sin sombra, refugio, ni fría cerveza; “vida sana”, ya saben. Tras comprarme un gorro, logré, ya en el Balboa Park (primera foto de arriba), tomarme una Pepsi helada en un kiosko que cerraba por el día…a las 4 de la tarde: parque público y kiosko del ayuntamiento. Al día siguiente, después de una visita al “Old Town”, ciudad del Oeste para y con muchos turistas japoneses, por cierto que ese día, Tokyo debía estar triste y vacía, nos volvimos a Arizona.

Entre Arizona y California hay…ADUANA en ambos estados; sólo que no lo llaman así, sería abiertamente incostitucional, sino “Border Patrol Checkpoints”, o algo parecido.

Cuando gobiernan comunistas, los estados tienden a ser policiales…ya en Arizona, pasado Yuma, paramos en una gasolinera para repostar y relevo de conductor. La cafetería ya cerraba, pero la tienda ofrecía estas   “flip-flops” (onomatopeya americana para este tipo de sandalia); aún no estábamos lo bastante lejos de California, y, además hay gente para todo en todas partes. Hice una foto con el viejo Nokia, para que me creyeran cuando lo contara, y antes de que viniera una Vaca, o una Voraz Opinante Vegana (Voracious Opinionated Vegan) y destruyeran las pruebas, comiéndoselas. Estas zapatillas, “flip-flops”, tienen hierba artificial donde se apoya el pie, para que el neurasténico que se las ponga, tenga la agradable(?) sensación de caminar descalzo sobre el cesped de (se supone) un parque sin perros…o para que la Burra, Opinante Vegetariana de Pro como la que más, se las coma. 

A salvo, todo es relativo, en Arizona a 19 de Agosto 2016, 9 horas más temprano que en España.