Muy en línea con su Jefe, la diputada de Podemos en las Cortes de Aragón, Amparo Bella, vuelve a justificarse con ETA; esta vez la excusa fue la declaración del delegado del Gobierno en Aragón, Gustavo Alcalde, a raíz de un crimen pasional. Cuando cometidos por hombres contra mujeres, los crímenes pasionales están politizados y sirven para que la zurdería culpe a la derecha, a los mercados, y a la policía, si el ministro y/o delegado del gobierno no es de los suyos. A esto lo llaman “ideología de género”, que es el modo fino para decir

 “método para la captación de feminazis y machipirulos  varios y  variados.”

El hombre, que vivía en Medina del Campo, mató a su ex en un Bar de Zaragoza y luego se suicidó; como es natural, la progresía decretó que la culpa la tenía (además del franquismo) el Delegado del Gobierno, que era y es Gustavo Alcalde, que intentó defenderse de la culpa que no tenía diciendo que “lo lógico en estos casos es que si la mujer hubiese detectado que él podía venir a Zaragoza lo hubiera comunicado a la policía para poner un mecanismo de protección y evitar ese acercamiento a menos de 500 metros”. Sin duda la declaración del delegado es gramaticalmente incorrecta, y podría haberse interpretado como que “es una pena que la mujer no se percatara de que su ex-pareja iba a venir a Zaragoza, en cuyo caso lo lógico es que hubiera avisado a la policía para que tomara medidas de protección”. Pero esta interpretación

es sólo apta para personas normales; simios, terroristas, y anormales son otra cosa, ya que lo politizan todo. Y la frase de la de Podemos, que no necesita de más comentarios, no es la de una simpatizante de ETA YA QUE

CON ETA NO SE SIMPATIZA NI CON ETA SE ESTÁ:

DE ETA SE ES