EL CONCEJAL DE SEGURIDAD DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID, JAVIER BARBERO, Y EL DIRECTOR DE LA POLICÍA MUNICIPAL, ANDRÉS SERRANO, SUFREN UN ESCRACHE POR PARTE DE LA PROPIA POLICÍA MUNICIPAL DEL AYUNTAMIENTO.  El canguelo que les entró hizo que se refugiaran en un Bar; naturalmente, y recurriendo a una cuestión de interpretación semántica, dice que este acoso NO es un escrache, y que la culpa de todo la tiene otra policía, la nacional, que aún NO está bajo control Podemita. La típica rabieta de niñato podemita, más iracundo, más cobardica, más cobardica, más se irrita; por tanto, la disolución de las Unidades Centrales de Seguridad no tienen nada que ver con el incidente, y los 200 o 300 municipales que zarandearon “su coche ofisía” eran unos fascistas. 

 “La medicina que uno inventa es siempre buena, a no ser que sea uno  mismo quien se la tome”. (Joao Camoens do Amonal, el célebre poeta lusitano insurrecto)

 “Los escraches son una protesta no solo legítima sino necesaria”. (Manuela Carmena, alcatriz de Madrid, Capital en Funciones de España, y Jefa de Javier Barbero,    concejal de Seguridad de lo que queda del ayuntamiento)

“Érase una vez un negocio familiar que se dedicaba a fabricar aviones; la familia consistía en el padre, diseñador de aviones, su hijo que los fabricaba, y el nieto, que era el PILOTO DE PRUEBAS y que estaba como una cabra.” (Historia algo apócrifa contada en ambientes aeronáuticos maliciosillos).

       “El motivo de que la gallina no debe bajar del gallinero es su mal volar, y la razón de su mal vuelo, la falta de valor personal”.  (Julio Ruiz de Alda, aviador al que quitaron su nombre de una calle de Palma DE MALLORCA)