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Person of the Year, Persona del Año, es el nombramiento y galardón que cada año otorga la revista TIME; el del 2015, se lo han dado a Ángela Merkel, seguramente que para cabrear a la zurdería del mundo mundial, y para que, concretamente la progresía española, rabie y se chinche en los ratos libres finales de su asalto al poder; el  Domingo, 20 de Diciembre, es el día de las elecciones; a los progres pedirles que mediten y aprendan de una verdadera  estadista sería demasiado; hay que negociar bien, y para ello hace falta que todo el mundo ceda un poquito; por ahora, seamos razonables, y conformémonos con la progre-rabieta contra el TIMES, semanario americano por cierto más bien progre desde que se “JaneFondizó”.

Si algo caracteriza a la canciller alemana es el sentido común, que sus estudios científicos en Alemania del Este contribuyeron a desarrollar.

La reciente (y no del todo acabada) crisis económica, perjudicó a unos países más que a otros,  y es cierto que afectó, en Europa, a los países teóricamente  más “pobres”, pero también es cierto que sobre todo castigó a los más corruptos y peor gobernados; y el manejo de la situación por parte de Ángela Merkel, fue una lección de sensatez y lógica: el “no gastes lo que no tienes, no compres lo que no puedas pagar, no prometas lo que no puedas cumplir”, resume bastante bien su pensamiento vital. Que el bienestar sólo se obtiene con trabajo honrado y productivo, es algo obvio que molesta a la igualitaria zurdería. Ángela Merkel hace lo que hace y dice lo que dice porque ha vivido, hasta 1989, en la Alemania del Este, año en el que el Famoso Muro cayó por su propio peso sin necesidad de que nadie lo empujara. Sabe que la prosperidad se tiene que merecer y que requiere un esfuerzo  individual más que colectivo. El papel del estado se limitaría, todo lo más, a fomentar el mérito sin estorbar en ningún caso. La idea general es la de que el estado no  cree problemas.

Es la Canciller de Alemania, económicamente hablando el país más poderoso de la Unión Europea, lo que de facto la convierte en la dirigente europea más influyente. Y por suerte para nosotros, es también una de las personas más realistas.

Y el realismo es incompatible con la zurdería; y no hace falta ser física quántica como Merkel para saber esto.

 O sea que a chincharse “colegas”, que el año que viene seguro le toca a la Colau o a la Carmena, por quitar Belenes y hacer recoger colillas a los niños, empresa y empeño que también tiene su mérito y su cosa.

DANKE SCHOEN!