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En línea con otros ayuntamientos gobernados(?) por la zurdería, el de Palma de Mallorca también abraza el credo turismo fóbico de sus correligionarios mayores, Madrid y Barcelona, sobre todo el de este último, ya que cuando en Barcelona hacen alguna chorrada de las suyas, los de aquí babean del gusto debido al pancatalanismo que padecen; babas de admiración y embeleso que nos les impiden copiar fielmente lo que allí hacen, sobre todo cuando es molesto y ruinoso para el conjunto de ex-ciudadanos que habitan, es un decir, estas ciudades, o lo que queda de ellas.

El ejemplo de la arruinada terraza del Ramsés, en la Puerta de Alcalá de Madrid,

está en la mente de resentidos ediles y de atemorizados emprendedores y trabajadores. Desde el poder munipal ven una oportunidad de emular a sus admirados separatas de Barcelona (y Madrid), mientras los verdaderos sectores productivos, trabajadores y empresarios, ven peligrar puestos de trabajo e inversiones.

Tienen intención de subir las tasas de las terrazas de los bares de Palma en función de las zonas; en algunas hasta un 86%, lo que en más de un caso equivaldría a un obligado cierre de facto.

Las situadas concretamente en el Paseo de Borne querían cerrarlas sin más.

Típicamente, ahora cambian de idea por penúltima vez, y proponen un REFERÉNDUM “éticamente vinculante” antes de cargarse estos negocios y puestos de trabajo. Uno de sus periódicos asegura que “Cort (el ayuntamiento) hará lo que decidan los ciudadanos sobre la ubicación de las terrazas del Born”; y su otro periódico matiza que la comedia será “éticamente vinculante a pesar de que jurídicamente no lo sea” brillante reflexión que nos brinda

       Neus Truyols, omitiendo lo que implica moralmente la pregunta, que en el fondo no es más que esto: ¿queréis que os perdonemos la vida?.

 

¿Qué fue de aquello de “vive y deja vivir”?…mientras tu hagas lo mismo. Pero eso por lo visto es cosa de burgueses…“vive y deja vivir”,

  no te digo…