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Directamente proporcional:

“a más pluralismo, más desorden”

Inversamente proporcional:

“a menos partidos, más orden” 

Por lo que se deduce que 1-1 (partidos) = 0; 0 partidos = Orden Absoluto. O bien que “siendo el pluralismo = 0, el ORDEN sería absoluto”; en este caso el ORDEN, además de como valor absoluto, se entendería, sobre todo, como un estado de cosas sosegado y estable.

Estado de cosas que hoy por hoy no se da, y al cada vez más gente aspira. Pero si mal estábamos con el “bipartidismo”, que para empezar no eran sólo dos partidos, sino que estaban los partidos nacionalistas (de facto separatistas) con los que a menudo pactaban gobiernos(?),  peor estamos ahora, ya que la adición (y adicción) al “club de la casta” de los partidos “emergentes” es lo que nos ha llevado a esta indeseable situación.

  Situación en la que estamos desde que a alguien se le ocurrió la brillante idea de que los males del “bipartidismo”, que no era tal porque ya había más partidos que moscas, se curaban con todavía más partidos; éramos pocos y parió la abuela. Y dicho y hecho, a las maldades de los partidos políticos, se las pretende curar con más partidos; incidentalmente, de estos nuevos socios que se añaden 

 

al saco común, hay uno que es ambiguo e indefinido, y los demás son de “ex-crementa” izquierda; ambos, el ambiguo y la extrema zurdería, en este año de innumerables comicios, han demostrado ser capaces de pactar con quien sea y como sea. Les gusta el SILLÓN como al que más, o tanto como a los que había antes, la “casta” los llamaban, y de la “casta” ya son; nada que ver con la castidad, aunque quizá sí con  

  la casta Susana y sus pecados; todos ellos, los veteranos y los de esta nueva ola de añadidos que participan y comparten la

 juerga; la fiesta de todos ellos.

Incluso en la España de las autonotaifas el porcentaje de la población que se dedica activamente a la política es muy pequeño, y se da la paradoja de que “a más agrupaciones políticas, menos representatividad” (a > nº de partidos políticos < representatividad); estamos ante una proporción inversa.

Está más que demostrado que, para el ciudadano, más partidos NO son la solución, NI tampoco más comicios.

Es “su” democracia…no la nuestra. Y “ellos” no se apearán de su

  fiesta-orgía; ¿la prueba?…cada vez que celebran una comedia electoral (o ilegalmente plebiscitaria SIN QUE PASE NADA), TODOS dicen que han ganado; y, pensándolo bien, NINGUNO miente; con nuestros votos, independientemente de a quien votemos, les salvamos a TODOS ellos el trasero.

Cuando se puede declarar públicamente (Antonio Baños de la CUP) que “a partir de mañana la legalidad española ha de ser desobedecida por la soberanía catalana en tanto que vaya en contra de las clases populares(sic) en nuestro(sic) país”, con total impunidad y sin que pase nada, es que aquí el único que gobierna es el más antipatriótico de los DESORDENES; pero no pruebe a hacerlo Vd., ciudadano-contribuyente de a pie.

Y como la culpa es tanto del que consiente como del que delinque ninguno de ellos es la solución, ya que, para empezar, ellos y las instituciones a su cargo son el problema.

Pero tras la oscuridad amanece, tras la tempestad vuelve la calma y sale el Sol; tras el caos viene el ORDEN. Y este Nuevo Amanecer será, otra vez, nuestro y no de ellos.

OTRA VEZ