Pensar, “reflexionar”, supone un esfuerzo excesivo para algunos, por falta de materia prima, con lo que llegar a una conclusión, o no digamos a una decisión, es tarea casi imposible.

Los que tienen razón no se explican, los que no la tienen son maestros en la propaganda, y unos delincuentes que actúan con total impunidad, porque, o bien detentan el poder, o cuando no, se les tiene miedo.

Los titubeos están a la orden del día; es imposible decidirse.

Con lo que son siempre los “otros” quienes, aún no sabiendo qué hacer, se deciden rápido

al disponer de muchas consignas y eslóganes para guiarse y líderes o lideratrices a quienes seguir.

Así que si la gente normal  no se decide

Sólo quedará tirar de la cadena después.