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Europa decide acoger a los refugiados que huyen de ISIS – Califato, lo que a priori es bastante justo, por el papel que ha tenido la “Unión” Europea en la sangrienta comedia que empezó con la  llamada “Primavera Árabe”. Este sainete fue recibido con alborozo en Occidente, sobre todo en Europa, porque “alguien” quiso hacernos creer que lo que se pretendía con toda la movida era nada menos que la democratización de los países islámicos mediterráneos, desde Túnez a Siria; inexplicablemente, los medios de comunicación se encargaron de que esta fabulación fuese celebrada con júbilo por la opinión pública europea, compuesta por euro-masas sin opinión propia y a las que  democratizar moros y similares, francamente, les tiene sin cuidado; no lo critico: a mí también me importa una higa su modo de gobernarse, mientras no me disparen. Y resultó que la sacrosanta democracia sirvió, una vez más, de pretexto; en esta ocasión para que la Hermandad Musulmana, y algún aliado occidental significado de estos terroristas, radicalizara el Islamismo en esos países.

Y justo en Túnez empezaron las movilizaciones, hace ya cinco años, para extenderse hacia el Este por toda esta parte de la orilla mediterránea, hasta Siria, y de ahí, como Turquía de momento no era, ni es, una opción, se extendieron tierra adentro en Irak. Para entonces, ya estaba en marcha un proyecto alternativo para la creación de un Estado Islámico – Califato.

El éxito del proyectado Califato, por ahora, es sólo parcial; Túnez, el primero en la movida, de momento sigue con la democratización, y, hasta ahora, ha rechazado los intentos de los Islamistas de apoderarse del país a base de atentados terroristas, incluso llegando a cerrar 80 mezquitas de estos extremistas;  naturalmente, no hay refugiados tunecinos.Libia: es ya un país miembro del Califato; con este propósito a los terroristas se les entregaron las cabezas de Gadafi y del embajador de los Estados Unidos en ese país. Ahora envía, cuando no los ejecuta previamente, refugiados por miles a Italia. Egipto: tras apoderarse con papeletas y urnas del país, los fundamentalistas Hermanos Musulmanes dieron a conocer su verdadera naturaleza terrorista; por fortuna, los militares egipcios, en su mayoría pro-occidentales, retomaron el poder, y lograron salvar el Canal de Suez, vital para el propio Egipto y Europa; y un plus: los ciudadanos normales, no terroristas, ni se ven obligados a huir del país, ni a abandonar sus casas.

Y ya llegando a Siria: aquí lo primero que se hizo, por parte de servicios secretos occidentales, parece ser que americanos y franceses, fue seleccionar, financiar, y armar fuertemente, a los elementos más extremistas del Islamismo para que, otra vez en nombre de la democracia esa, derrocaran al dictador Assad. Como es natural, al dictador no lo han echado, su ejército y fuerza aérea son demasiado potentes, pero han conseguido apoderarse de la mitad del país, y de la otra mitad del vecino Irak. Y, otra vez con la excusa de la corrección política, nació el Califato – Estado Islámico. Ejecuciones siguieron, y a los que se salvaron les echaron de sus hogares, industrias, y trabajos, casi siempre destruyéndolos; la consecuencia lógica, incluso para estos salvajes islamistas, fue la de permitirles huir, así creando un problema con estos refugiados a los países de acogida; y la oportunidad de introducir a sus propios “comandos” terroristas camuflados en la multitud es demasiado tentadora para desaprovecharla

 El califato dispone de un territorio continuo compuesto del terreno conquistado a  Siria e Irak, y de todo Libia, inconexa con aquel territorio, pero con acceso directo al mar; los refugiados que desembarcan en Italia vienen de ahí.

 Cifras y cuotas; A los burócratas de Bruselas les encantan asignar cuotas. Ya sean estas lácteas, carne, o vino: ellos mangonean este invento suyo de las cuotas. A España le han asignado 14.931 refugiados, ni uno más, ni uno menos; pues sepan que alguien también ha hecho números, y resulta que nos tocan 14.937,33. Y que no discutan la fracción, ellos lo han hecho en el pasado cuando dictaminaron el sacrificio de 3,75 (o algo así, fue hace tiempo) vacas en la Cornisa Cantábrica. A lo mejor han redondeado por razones humanitarias (dudoso) o sea que nos lo dejan en 14.931, sin decimales, pero repasen las cuentas, se han quedado cortos en 6 refugiados; de paso que indaguen el porqué de la cifra de 4.288 refugiados sugerida por la Psoe, en la guardería del barrio, a los niños les salían 4.184.

Y mientras estos tontos se vuelven tarumbas con la calculadora, sugerimos unas pocas ideas que podrían ser útiles. Mas lógica y menos cuotas, cuotas que, por otro lado, con cada oleada que nos llegue tendrán que modificarse al alza.

-Crear con la ayuda de algunos refugiados genuinos una oficina para la atención y gestión de estos exiliados; su fin sería la de recabar información y asesorar a las autoridades europeas de verdad competentes en estos asuntos sobre las peticiones de asilo, residencia, y ayuda, con hincapié, en lo posible, en que cada peticionario sea quien dice ser. Si un terrorista, o un elemento sospechoso, intenta infiltrarse, las posibilidades de que una Oficina para Refugiados gestionada por ellos mismos, lo detectara antes que nosotros, serían mejores; se reduciría el riesgo, al duplicar los filtros.

-Esta Oficina de (y para) Refugiados podría también orientarnos en las necesidades del grupo acogido en cada país, y también, y ya sobre cada individuo en particular, conocer el idioma o idiomas que domine, así como el oficio al que se dedica o haya ejercido; a parte de lo útil de esta información para facilitarle un trabajo, es obvia la utilidad colateral que tiene este tipo de información, cuya veracidad es fácilmente verificable, a efectos de seguridad ciudadana y lucha antiterrorista. También es muy útil saber de qué ciudad, pueblo, o aldea es cada uno, así como la residencia o residencias habituales que cada individuo ha tenido en su país de origen; en ocasiones un vecino, conocido por la Oficina de Refugiados, podría confirmar o desmentir la veracidad de estas declaraciones. A un mentiroso sólo se le pilla si conocemos la verdad.

-Siempre sin perder de vista el hecho de que estos ciudadanos, además del derecho de acogida y asilo, tienen el de recuperar los hogares, propiedades, y trabajos que la Corrección Política Occidental y el Islamismo de ISIS les han arrebatado, y en muchos casos destruido. Y esto requiere una cruzada y reconquista del territorio tan amablemente facilitado por la Coalición Títere e Inoperante que ha inventado el actual “Líder del Mundo Libre”, que para disimular se limita a bombardear tímidamente al “enemigo” y también a los kurdos, los únicos que luchan contra el Califato sobre el terreno. ¿Qué clase de coalición consiente que, a sabiendas, bombardeen a los suyos?.

-Aunque esto último, la invasión terrestre al Califato, no se conseguirá (Europa sola ni puede ni se atreve) por lo menos hasta después del 2016, momento en el que termina el mandato de Obama, y aun así no es seguro, ¿qué pasaría si una Hilary Clinton fuese la nueva presidenta?; no obstante, conviene ir ya preparándose para una intervención con tropas terrestres y serio apoyo aéreo para terminar con ISIS-Califato. Y una Coalición liderada por un Presidente normal, sin veleidades islamistas, estaría más basada en la NATO que en los miembros actuales de la Inoperante Coalición, quizá con la excepción de Jordania.

Y también en el asunto reconquista podría una Oficina de Atención al Refugiado (el nombre exacto de esta hipotética oficina es irrelevante) ser muy útil, al ser ideal para hacer una primera selección de voluntarios hábiles o útiles que quisieran combatir en una verdadera organización militar que reconquistara el territorio perdido; naturalmente, una segunda selección la harían los propios ejércitos (probablemente la NATO) expedicionarios.