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  Pero aquí vuelvo, volviera, volviese, o “volvido”. “Volvido”, o he vuelto, y de paso lo quiero vuelta y media, pero no muy hecho, por favor; y, ¿a quien tenemos esta vez en la parrilla?…pues esta vez le toca al saxofonista en prácticas.

Era la tarde del pasado sábado, y estaba este servidor intentando ver una peli en la tele, y/o quedarse dormido para una buena siesta, cuan de repente, desde un sitio indeterminado pero cercano, comenzó a sonar un descontrolado e infernal saxófono. Y uno no estaba de humor ni por la labor de escuchar a un músico en prácticas; no después de como empezó el sábado, cuando temprano por la mañana nos encontramos el garaje inundado a causa de las últimas

lluvias caídas en la Isla. Los coches no habían sufrido daños, pero no podíamos acceder a ellos. La lluvia de fin de verano ha sido prematura este año, normalmente estas tormentas de verano se esperan para el 20 de Agosto, San Bernardo, en adelante; el 15, día de la Asunción es muy pronto. Toma estadísticas, total, para cuando el electricista (en fiesta de guardar) arregló la bomba de achique, era ya la hora del papeo y no del paseo, lo que significaba para mí el tener que calentarme antes la tortilla de patatas hecha que venden en el Mercadona. Pese al mal fario con que el día había comenzado, me las arreglé para dar la vuelta a la tortilla sin que se cayera, y, ya caliente por los dos lados,

 me la pude almorzar sin más ni mayores incidentes o desgracias. Como este sábado, dia de la Asunción y fiesta de guardar, estaba ya escabechado, decidí no tentar más a la mala suerte y pasar el resto del día sin salir de casa, sano y salvo en lo posible, y siempre dentro de un orden. Además, el lunes tenía revisión del marcapasos, o sea que este finde tocaba tranquilidad, ya sólo faltaba cargarme el artefacto a base de más cabreos; con la mañana parecía haber tenido bastante dosis de estos últimos, casi me olvido mencionar que el electricista, que acudió en fiesta de guardar, La Asunción,

cortó accidentalmente, o tuvo que cortar por necesidad, durante una hora el agua a la finca; las explicaciones no las entendí del todo, ya que de idas y venidas de vatios y amperios poco entiendo.

Y en esas estaba, prometiéndome una tranquila tarde de siesta y tele, cuando, ¡zas! de repente…

(podéis empezar a escuchar el video tras el minuto 1:50, para daros una idea de como sonaba aquello)

…el desconocido saxofonista empezó atacando, y nunca mejor dicho lo de atacar, La Cucaracha. Ejecutó la melodía durante una media hora, y cuando digo que la ejecutó lo digo en el más revolucionario y mexicano de los sentidos; y no contento, tras fusilar a la pobre cucaracha, pasó a continuación a arremeter con la escala de notas, al derecho y del revés, y tras una hora de eso, nos obsequió otra vez con La Cucaracha (que le habrá hecho el bicho al tío, es un misterio) y otras músicas(?) irreconocibles la mayoría. Terminó, como al anochecer, asaltando el Adagio de Albinoni, pero no estoy muy seguro. Luego se hizo el silencio…vino y pasó el Domingo, luego el Lunes, estamos a casi medio Martes, y nada; se habrá marchado para no volver, el marcapasos y

y el adagio, bien, gracias. No todo está perdido en el Mundo.