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Enola Gay es el nombre del avión B 29 que el 6 de Agosto de 1945, hace ya 70 años, soltó la Bomba Nuclear sobre la ciudad de Hiroshima.

  El comandante de este bombardero, Mayor Paul Tibbets, había bautizado el avión Enola Gay, el nombre de soltera de su madre.

Gay significaba, en 1945, y hasta bastante años después, alegre. Solamente significaba eso, alegre; y al igual que alegre en español, gay puede ser nombre o apellido de una persona; también de un avión. La otra tonta acepción vino bastantes años después, pero por suerte sólo para el vocablo inglés gay. El español alegre se ha podido librar, al menos por ahora, de esta idiotez. Y dejémoslo así.

Recurriendo al estúpido tópico, digo que “ríos y ríos de tinta se han escrito” (“ríos y ríos”, ¿a quien se le ocurrirán estas chorradas?) sobre la Bomba Atómica de Hiroshima; recomiendo la lectura de las memorias del P. Arrupe S.J., testigo del suceso. Si toda esa tinta fuese radioactiva, muchos brillaríamos con siniestra luz verdosa en la oscuridad. Por ello no hablaré aquí de esta misión de bombardero.

Ni tampoco trataré de las características técnicas del B 29 en sí, que por otra parte no conozco personalmente, y ademas vienen en todos los libros, manuales, y enciclopedias de aviación, así que también es tema bastante manido y conocido; hasta los comunistas soviéticos que estaban en la desaparecida URRSS fueron capaces de construirlo sin licencia, pero para ello tenían al gran ingeniero Andrei Tupolev, que ni era comunista ni era soviético.

 (Arriba, ya restaurado, el Enola Gay, en el Smithsonian Museum; en primer plano el soberbio caza de la Lockheed, el P 38 de doble fuselaje, y colgada del techo, blanca y roja, la Piper Cub)

Así que dejaré que las imágenes y videos hablen por si solos de la restauración del Enola Gay, que por cierto es sólo uno más de los varios B 29 también restaurados con éxito. A fecha de hoy algunos B 29s están en condiciones de volar, y por supuesto algunos afortunados los vuelan. La restauración de este avión en concreto, cuyas piezas estaban almacenadas por separado y semiabandonadas,  y que habían sido desmontadas debido a la inicial falta de espacio en el Smithsonian, museo al que la Fuerza Aérea cedió el bombardero, fue laboriosa y larga: 300.000 horas estimadas de trabajo, hechas entre los años 1984 y 2003, año en el que terminó la restauración; desde entonces se exhibe al público montado y completo.

Abajo, detalle del fuselaje: este trozo del avión se exhibió en 1995, en ocasión del 50 aniversario de la Bomba de Hiroshima, en medio de una gran polémica con grupos más o menos “pacifistas”.

detalle de la carlinga:

detalle (sin hélice) de uno de los cuatro motores radiales del B 29    

Foto del avión, seguramente poco después de haber soltado la Bomba.Nunca dejan de llamarme la atención las elegantes líneas de esta aeronave, de la que dicen que volaba como un gran ángel; una vez más, el dicho aeronáutico de “si es bonito, vuela bien” se confirma.

Y ahora unos videos:

(aquí nos explican la dificultad añadida de que el avión estuviera despiezado, y que tuvieron que montarlo todo otra vez; los aviones que se restauran están, por lo general, más o menos de una pieza)

(haciendo un poco de Historia, y enseñando la restauración)

(un poco de música tecno-melenuda-protesta que han hecho a costa del avión)

(y para finalizar, un paseo, aproximación y aterrizaje de otro B29 restaurado y en condiciones de vuelo)

Todo lo demás está muy visto.