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…Terrible, lo mas terrible, si no fuera por el inaguantable veraneo, que es mucho peor que el verano.

Paradisíaco, idílico, son palabras que vienen en mente al incauto turista-veraneante…incauto por novato, pero los hay que necesitamos años para aprender estas cosas…en la primera parte de esta serie de dos capítulos se trataba, muy brevemente, del aspecto y consecuencias de dejar la residencia habitual y la ciudad, como todo el mundo, para acabar uno encontrándose…con todo el mundo, y más gente,

en un sitio más caluroso, donde todo es provisional, los árboles y las sombras que estos podrían proporcionarnos, inexistentes, las cámaras frigoríficas y los acondicionadores de aire, si los hay, no funcionan o funcionan mal, y que, en cualquier caso, nadie sabe ni quiere arreglar; por dos meses que dura la temporada, no compensa. Dito todo lo demás que se abandona, cuando se abandona la ciudad, en la que todo funciona bien y con normalidad; y justo en la época del año en la que más ancho y cómodo está uno… si se queda.

Pero en la primera parte no se hablaba del hábitat que ocuparíamos en el punto de destino, ni con quien o quienes…y esto forma parte del “encanto” de la práctica de esta costumbre-obligación de las vacaciones del verano.

Camping – tienda de campaña: incómodo aunque algo más económico, carecen de toda intimidad si uno quiere estar cerca de la costa; además, lo barato suele salir más caro; Tiene la ventaja añadida de que no hay que volver al mismo sitio todos los años.

Hotel-Apartotel-Residencia turística: Precio y confort dependen de la categoría de estos establecimientos y de la antelación con la que hacemos las reservas; a tener en cuenta que, en los meses de verano, los precios son de temporada alta. A partir de una categoría mínima, que casi todos los hoteles en España tienen, cada habitación tiene limitado el número de ocupantes y dispone de su propio cuarto de baño, con lo que la deseable intimidad queda asegurada. Al final, lo más caro…sale barato. Al igual que en el camping, uno repite estos sitios si le gustan y le apetecen; no hay obligación de volver cada año al mismo sitio, si uno no quiere.

Vivienda- segunda residencia en propiedad; individual o compartida: esta alternativa suele ser la peor y la más cara de todas, sobre todo si se trata de una propiedad compartida. Los impuestos y gastos de mantenimiento hacen que esto sea un pozo sin fondo, y que

la obligación de que tiene que ser el destino único de cada año, por obligación, para ver siempre a los mismos, también por obligación, hacen que esta alternativa sea la menos apetecible de todas, a no ser que se sea muy, pero que muy gregario…y que guste de que alguien o “álguienes” le organicen a uno la vida…y en estas casas siempre hay algún cabo furriel con ínfulas de general. 

Y, como hace calor, me voy a tomar la cerveza fría, a donde voy cada año, verano e invierno; hay sombra de árboles, el aire acondicionado funciona, y sitio para aparcar.

Bye Bye & see you later, alligator…