Tags

, , , , ,

Sí, terrible el verano…pero mucho peor el veraneo. Al menos para quienes son sensatos; y en este caso el sensato es, básicamente…quien no es masoquista. Porque la gente sensata se queda en casa, a ser posible en la Gran Ciudad, que es donde mejor se está los veranos; conducir por la ciudad es cómodo, no hay atascos, el aparcamiento abunda…tampoco hay horas punta por culpa de las mamás que llevan los nenes al cole, hay asientos libres en el transporte público, que suele ser puntual gracias a este tráfico más fluido; parques y jardines urbanos se convierten en verdaderas Zonas Verdes, la Gran Ciudad se…civiliza; el aire acondicionado funciona eficientemente en oficinas y supermercados, donde apenas hay colas, navajeros y carteristas…también veranean; una delicia, La Gran Ciudad se civiliza.

Y la gente sensata que opta por no quedarse en casa, viaja los veranos al Norte, lo más al Norte posible, no pasa tantas penurias, e imita lo que

los pájaros saben hacer, justo cuando los masocas del Norte se nos vienen al Sur, a veranear, léase pillar insolaciones, ser pasto de las medusas, o, en Magaluf, tirarse de los balcones; eso porque apenas hay tiburones, que si no…gorditos se pondrían todos los veranos. Parece ser que Ada Colau no tiene nada en contra de los tiburones, por lo menos no contra los que nadan en aguas de las Ramblas, pero sí contra los turistas, “turista, tú eres el terrorista”, es consigna de los secuaces de Ada; seguramente a estos ociosos tampoco les va el trabajo de camarero, ¿pero que trabajo les va?; pues seguramente que el de mantero,

 único trabajo respetado por Ada Colau, que ya ha dado “consignas” a sus municipales para que se tomen con calma estas actividades ilegales, que no pagan contribución a la Ciudad, ni otros impuestos o gravámenes.

 Eso por no hablar  de la “buena imagen” que dan estos manteros a las zonas donde ejercen tan dignos menesteres. A los comercios que pagan todo tipo de impuestos, que les den, para esto son empresarios y explotadores de masas, o de parias de la tierra, o de lo que sea que llamen a eso que explotan; y si estos empresarios son de hostelería, que doblemente les den, a esta alcaldesa-alcatriz la han elegido los que la han elegido, “vete turista, tu eres el terrorista”, por algo: “si eres mantero, no vales para camarero”; “hostelero si impongo la ECOTASA menos propinas te echarán en la taza”. Mensaje recibido. Alto y claro.

Y para ir a sus habituales sitios de veraneo, los masocas abandonan casa y ciudad, justo cuando mejor se está en casa y en la ciudad; se ponen en marcha…el viaje en sí mismo es ya una prueba de fuego para el veraneante; avión y aeropuerto en temporada alta y de huelgas, tanto declaradas como encubiertas, o, alternativamene, carretera, atascos, y radares para multar el exceso de velocidad de los atascados coches; a la Degeté (DGT para los amigos, si los tiene) le encanta cuadrar sus siniestras estadísticas,

  y eso que los estadísticos que las elaboran ya tienen la cabeza bastante cuadrada sin ayuda de la Degeté. La Estadística es una rama de las Matemáticas inventada por masoquistas; o sádicos; vete a saber. Y esto es un doble viaje, luego hay que volver; o no volver; más que nada cuestión de estadísticas…

 …pero la mayoría, estadísticamente, por fin llega a destino…generalmente más caluroso y más al Sur de donde vive habitualmente; sol, playa, ladrillo abundante, y sombra inexistente o muy escasa, que si querías contemplar el arbolado frondoso, te hubieras ido un rato a cualquier parque de tu Gran Ciudad; aquí se viene a pasar calor y beber vomitivo “tinto de verano”, porque ya ni la triste sangría saben hacer, ni la caña de cerveza saben echar, o tirar, que es como algunos expertos llaman al arte de echar la caña del grifo en la copa o jarra…

…si hay suerte de que no se la sirvan en un cubo de plástico, orinal, vaso cuadrado, o cualquier otro recipiente que estimen ellos de moda esta temporada…porque hablamos de amateurs, cuanto más cerca de la orilla, menos profesionales son estos hosteleros,

que ofrecen, además, indigestas y caras paellas, el arroz, además de esconder las cáscaras y huesos, que de por sí trae, contiene arena artificial de la playa, traída se supone que por el viento; la arena original, la natural, hace tiempo que se la han llevado los elementos, ayudados siempre por el ladrillo y el cemento. Rumores hay que algún “estrella michelín” de la zona ofrece, por  un extra, arena auténtica que había antes en la playa; naturalmente a precio de

 azafrán, similar al del oro. Todo es provisional en estos sitios turísticos…¡con lo profesionales que son, y lo bien que echan, o tiran, las cañas en la Gran Ciudad!; sí señor, haberte quedado…al tonto le pasan estas cosas…por tonto.

Consejo de uno que ejerció de tonto: los locales de segunda o tercera línea ofrecen posibilidades de obtener, a precios razonables, cerveza fría, siempre que no sea “de caña”, y paella sin, o con muy poca, arena; y como no cambian de dueño cada verano, son algo profesionales, dentro de un orden, y sin pasarse.