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 SINTROM, Sintrom, Sintrom… Sintromero, prueba del algodón para el nuevo “Govern” que hay en la Autonotaifa Balear, Bolero Balear, Democracia de los Cojones, no llevan estos ni quince días, pero ya se hacen notar, por estas porculizaciones varias…con las que ni siquiera Maurice Ravel, el del Bolero Verdadero, Sintrom, Sintrom, Sintromero, se hubiera atrevido  imaginar.

 Porque de lo que se trata es de porculizar al personal,  como si al personal a quien se le obliga a consumir esta mierda medicamentosa no le bastara con tener que tragarse eso; son ganas de tragar…créanme.

Pero, para el que no lo sepa, conviene aclarar que el Sintrom, Sinprom, Sinprom, Simpromero, que da por culo en el mundo entero, es un medicamente anticoagulante, en forma de pastillas, que tiene que ingerir mucha gente, la mayoría enferma del corazón y/o alrededores del mismo, o de por ahí cerca o cercanías; el pretexto de esta degustación es el de evitar coágulos y obstrucciones, presuntos coágulos, lo de presunto es un modo de hablar que no debería ser monopolio exclusivo de estamentos burrídico-burriciales, que luego pasa lo que pasa, o no pasa, da igual, igual da, en pacientes presuntamente proclives a este tipo de accidentes/incidentes hematológicos;  siempre presuntamente.

Y para tragarlo hay que…dosificarlo; y para dosificarlo, cada dos por tres hay que hacer

 una sangrienta extracción, una gota de sangre del dedo, para hacer un análisis de coagulación. Este factor de coagulación se manda, desde cualquier sitio, vía inter-intranet, al hematólogo, que prescribe las dosis a tragar durante un período de tiempo lo mas corto posible.

Un calendario muy mono se obtiene hasta que toca otra vez repetir el sainete al cabo de un plazo no mayor de un mes; no vayamos a mal acostumbrarnos.

Y así ad nauseam hasta el fin de los tiempos; en la Autonotaifa Balear este sarao se ejecuta en los PAC, electrónicamente el/los hematólogos recibían en su laboratorio el factor de coagulación del paciente, y devolvían al PAC las hojas-calendario con las dosis del hemorrágico invento. En condiciones normales toda la comedia no debe ocuparle a nadie más de 1/2 hora de su tiempo de vida.

Y todo transcurría con relativa normalidad, dentro de lo que son estas cosas, hasta que de la Autonotaifa, y, concretamente, de la Incompetencia Sanitaria, se apoderó el Pintoresco Frente Popular; de la (dentro de un orden) normalidad en menos de 20 (veinte) días se pasó al caos: empezaron  informando mal a los usurios de donde estaba el despacho de enfermería en la que se hacían este día las extracciones; dos horas perdidas esperando frente a la puerta equivocada. Ante la petición del Libro de Reclamaciones, que por fin alguien hizo, averiguaron donde estaba el vampiro de las extracciones con su parafernalia electrónica para enviar y recibir los datos.

Algunos (ese día éramos pocos, una media docena) optamos por marcharnos después del pinchazo para volver en un par de horas para recoger el resultado en recepción…en un par  de horas volví (pena de gasolina) para encontrar que en recepción no tenían aún los resultados; lógicamente fui al receptáculo del vampiro de las extracciones…vacío y cerrado; como no podía ser de otra manera nadie sabía donde había ido el Draculín.

 En apariencia se había esfumado en su puesto de trabajo; en el PAC no sabían dar razón de él, de mi gota de sangre de muestra, ni de los resultados de hematología, míos, ni de los demás.

A las dos de la tarde, cuando volví por última vez, cuarto viaje, pena de gasolina, ya los tenían en recepción. Por arte de magia…vampiresca.

Las tinieblas han llegado a la Sanidad Pública Balear.

20 días, y ya dan la nota