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ACTO PRIMERO

Por tierras levantinas andaba

nuestro audaz y noble caballero don Nuño

protegiendo a cristianos por doquier

de las correrías del morisco

Abderramán Bin Compromís,

pues, desde su Muy Honorable Catatonya,

Autonotaifa de Autonotaifas,

incursiones, saqueos, y pillajes,

estaban a la orden del día

en el muy Ilustre Reino de Valencia.

Y un buen día el valiente don Nuño,

por su diligente ojo avizor avistada

 una canalla partida de catatones moriscos,

del vil Abderramán Bin Compromís de Catatonya,

de la que cumplida alarma,

dio al castillo más próximo a la Ciudad de Valencia:

“¡Ah de Godella!, Ah de la Almena!”

A lo que de lo alto de la torre

el centinela, ebrio y eufórico,

debido a los ricos vinos del Reino, contesta:

“¡Bé de Barcelona!, sed muy bienvenido,

caballero don Nuño,

que de celebraciónes estamos”

 

“y, ¿puede saberse, por ventura,

que celebráis, insensatos?; sabed que urgentes asuntos

me traen a vuestra fortaleza.”,

replica nuestro buen Caballero don Nuño.

ACTO SEGUNDO

Almena: “la alcaldesa de este bastión,

a cuarenta y ocho mil € reales de maravedí

el sueldo se ha subido,

y nadie sabe como ha sido;

visto y no visto,

permiso a la guarnición ha dado

y para festejarlo a toda la población ha invitado.

Vino, doncellas, y meretrices,

ocupan el lugar de nuestros ausentes guerreros,

música y alegría llenan calle y hogares,

la despreocupación reina en nuestros  corazones;

uníos a nosotros, don Nuño,

y explicadnos qué es ese tan importante

negocio que por aquí os trae.”

Don Nuño: “Insensatos y ebrios amigos, vengo a avisaros

que una salvaje banda del Ruin Abderramán el Catatán

con aviesas intenciones ser dirige a este lugar;

allá donde van, cuellos degollan, casas queman, huertas arrasan,

bolsas aligeran, pozos secan, y el vino derraman

y se pierde sobre la yerma tierra.”

Almena: “¿Estáis seguros, buen caballero,

de que se dirigen aquí, a Godella de Valencia?”.

Don Nuño: “Seguro estoy, desdichados inocentes, de que aquí vienen a

Godella e Violalla.”

FIN Y TELÓN, ACTO SEGUNDO.