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…Explicarle alguno a Eso lo que es el IBEX 35; explicarle al “Eso” que hay muchos pequeños ahorradores que son accionistas.

Gente modesta que se ha ganado el pan con el sudor de su frente y no con el de enfrente. Gente modesta que a nadie expropia ni expolia.

Hasta 1957 sabía yo muy poca cosa de la Bolsa; iba entonces todavía al colegio, y pensaba que la Bolsa era “cosa de millonarios americanos”. Y las personas mayores de mi entorno por lo general tampoco sabían mucho más…

…hasta que estalló la guerra de Ifni. Procedentes de todas las bases de España, se concentraron en Tablada, Sevilla, militares de Aviación para recibir entrenamiento en tácticas de bombardeo y ataque rasante con los Heinkel 111. La mayoría se alojaba en la propia base, y, como es natural, estaba fuera de su ambiente habitual de casa, familia, y amigos. Uno de estos militares era un capitán piloto amigo nuestro, que luego nos contó que mataban el tiempo libre jugando a las cartas. Como la comida y el alojamiento eran gratis, disponían del sueldo íntegro. Y eso les llevó, a él y a unos cuantos más, a descubrir la bolsa, gracias a los buenos consejos del “Rockefeller”, un sargento mecánico apodado así; ” salvo cantina y tabaco, poco gastamos aquí, estando todo el día en la base, así que, ¿por qué no haceis como yo e invertís parte del sueldo en acciones?”, razonaba el Rockefeller.

Y este militar español, amigo nuestro, con su modesta paga y arriesgado trabajo,

se convirtió en accionista; desde entonces, en mayor o menor cuantía, siempre ha tenido su cartera de valores. Aquellas pocas acciones que, en el año 1957, empezó a comprar aquel joven capitán español, cuyo mayor “signo externo de opulencia” era entonces una Vespa comprada a plazos, con el tiempo se convirtieron en parte de los ahorros de un anciano, hoy ya honorablemente retirado. Las acciones son una forma de inversión y ahorro alternativo para gente normal y honesta, aunque el Eso no quiera verlo.

Muchos empleados de las empresas del Ibex 35 son accionistas de sus propias empresas, y no me refiero sólo a los altos cargos ejecutivos: comprando estas acciones confirman estar seguros de que trabajan bien, aunque esto, al Eso le suene a chino.  

Las empresas del Ibex 35 tienen millones de accionistas, y quienes tienen el control (por número de acciones) mayoritario en los Consejos de Administración  son menos que los accionistas fluctuantes de la calle o el mercado; 20-80 % o 30-70 % respectivamente es lo normal en casi todos los casos. El accionista principal controla la empresa, pero cada vez menos la bolsa de valores. Sólo la desconfianza generalizada en el futuro, por motivos de inseguridad jurídica y otros, puede hacer bajar el precio de las acciones…y de paso ahuyentar cualquier otra clase de inversión, grande o pequeña. 

Sirvan de ejemplo el BBVA con 0,96 millones de accionistas y el Santander con 3,3 millones. Sólo entre estos dos bancos suman 4,2 millones de accionistas, todos ellos odiados por el Eso, todos ellos, según el Eso, “capitalistas explotadores de los parias de la tierra”.

Y el Eso culpa a todos estos “accionistas explotadores” de que al Eso le preocupen 13 millones de ciudadanos en riesgo de pobreza, sin especificar si son más o menos que antes de la recuperación.

Por lo que el Eso sugiere al Ibex 35 que monte su propio partido político, si al Ibex 35 no le gusta el Eso.

Como si el Ibex 35, y el resto del mundo, no conocieran soluciones mucho mejores que la de montar otro partido político para solucionar este problema.