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  Magerit, antiguo nombre moro de Madrid…oro del que cagó el moro.

  Barcino, antiguo nombre romano de Barcelona…plata de la que cagó la gata.

Madrid y Barcelona, Oro y Plata; del que cagó el moro, de la que cagó la gata.

Moros que de España echaron, gatas que en España quedaron; invitados por la nefasta progresía, los unos quieren volver, en magna Alianza de Civilizaciones, mientras que las otras quieren marcharse, temerosas de Aliadas y Civilizadas violaciones.

Y para acabarla de arreglar, en ambas urbes, las más importantes de lo que queda de España, se ha instalado el Frente Popular que al Zoo le ha dado por votar: todos contra el Socialdemócrata Partido Popular. Eso daría igual, todos contra el Partido Popular, socialista como el que más; pero de paso van contra España, y si se les deja, y con ayuda del moro, contra la única Civilización que hay en el Mundo actual.

  Populistas llaman a las huestes del recién llegado Coletas, turbas a las que las suyas rindió Sánchez, el de la Psoe Pedro el Hermoso, en reconocimiento a tanta superioridad del bolivariano depredador.

En Alianzas Izquierdosas, en coaliciones Frente Populistas, no dominan los más numerosos sino los más extremistas.

  Y así este Antonio Miguel Carmona, muy obediente él a su Jefe de la Psoe Sánchez, también conocido como Pedro I el Hermoso, o Sánchez el de la Ceja, renuncia a la alcaldía de Madrid (la antigua Magerit del Moro que cagó el Oro) en favor de la candidata que presenta el Coletas, que además de extremista, ha resultado ser jueza.

 

Y así, gracias a que Carmona obedece a su Secretario General, Sánchez el de la Ceja, el Converso bolivariano

  se ha apoderado de la alcaldía de Madrid, la antigua Magerit del Moro que cagó el Oro. Sánchez de la Ceja, y Carmona del Prestige (si nos quedamos sin chapapote hundimos otro Prestige) parecen no saber que, tratándose de alianzas Frente Populistas, siempre acaban mandando los mas extremistas; o puede que lo sepan demasiado bien, fíate de la virgen y no corras, dicen.

Y populistas llaman también, en Barcelona, antigua Barcino de los romanos, la de la Plata que cagaba la Gata, a las mesnadas del Coletas comandadas en esa plaza por Ada Colau, la de los desahucios, disfraces,

y otros desastres. Unas almas cándidas, muy ufanas, se han apresurado a decirnos que por lo menos han quitado Barcelona (y la Plata que cagó la Gata) a los independentistas,

 olvidando que el actual alcalde les entrega gustoso la alcaldía, renunciando a pactar con otros partidos; asimismo goza del significativo beneplácito de la izquierdosa e independentista ERC para su asalto al ayuntamiento: aquí también, el Frente Popular está servido. Y un Frente Popular no es que simpatice con la causa separatista: es que la ha inventado.

La historia de 1936 se repite en el 2015; ni unos ni otros se acuerdan cómo acabó aquello en 1939: excelentemente, mejor imposible, orden y paz duraderas;

   mejor no pudo acabar.