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“El Spirit of St. Louis es un mágnifico avión. Es como una criatura viva que planea feliz conmigo, como si el éxito del vuelo significase lo mismo para él que para mí, como si compartiéramos esta experiencia juntos, cada uno sintiendo con igual intensidad la belleza, la vida, y la muerte, cada uno dependiendo de la lealtad del otro. Hemos hecho este vuelo sobre el océano él y yo juntos, no él o yo por separado”.  (Charles Lindbergh 1927)

 10 de Mayo de 1927, Lindbergh y el Spirit de St. Louis hicieron juntos el primer vuelo Nueva York – París en solitario y sin escalas. Hoy se cumplen ya 88 años de esa primera travesía. No llevaban radio, paracaídas, ni electrónica u ordenadores…ni puñetera la falta que les hacían.

Décadas después, en Mayo de este año 2015, informes preliminares del fabricante sobre el último accidente de un Airbus, apuntan, como más que probables causas del mismo, a “fallos electrónicos”. Ordenadores que hicieron, con sus órdenes contradictorias, que tres de los cuatro motores se pararan o perdieran potencia nada menos que durante la maniobra de despegue, que es cuando más se necesitan. Y esta vez, en España, el infortunio se ha cebado con el modelo A 400 de la marca europea. (Abajo en la foto)

 Este avión de transporte, de utilidad mayoritariamente militar, concebido como competidor – sustituto del veterano, aunque muy actualizado, Lockheed C 130 Hércules, foto de abajo, no es más que otra muestra del afán de la “Unión” Europea en parecerse a los americanos a cualquier precio.

No se discute la legitimidad de la “Unión” Europea en querer producir sus propios aviones para independizarse de tecnologías extra-comunitarias; sí se discute el afán de parecerse a los americanos, por ejemplo copiando aviones ya existentes que, desde hace mucho tiempo, han probado su eficacia en las tareas para las que fueron diseñados. Mucho más productivo sería explorar otras posibilidades aún no cubiertas, o al menos no totalmente cubiertas, por “la competencia”.

Y es justamente este empeño en copiar en pocos años, o incluso pocos meses, productos muy bien concebidos en origen, y que se han ido perfeccionando a lo largo de décadas, lo que puede llevar a confiar más en los ordenadores que en la INGENIERIA Y EL DISEÑO; con consecuencias como estas:

El video muestra, desde diferente tomas y cámaras, el accidente de un A 320 ocurrido hace unos años; el dejar en manos de ordenadores, no tan sólo la ingeniería, sino también las tareas propias del piloto, hizo que el avión se estrellara sin que nadie pudiera evitarlo. En este caso la tripulación pudo percatarse, impotente, de la certidumbre de un accidente perfectamente evitable con tan sólo haber podido retomar el control al ordenador; al parecer hubo dos ordenadores implicados, que tenían (¿tienen?) el defecto de no poderse desconectar de modo inmediato para recuperar el control manual.

Control manual es volar el avión; y los aviones deben estar hechos para que la gente los vuele, consideraciones políticas aparte.