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El “chaval” no es otro que Albert Rivera, el “emergente” rival del también “emergente” bolivariano Pablo Iglesias (a) el Converso, converso desde que en Estrasburgo vio, y embelesado escuchó, a Francisco, el Papa de Roma.

Para conseguir el ansiado sillón, ambos niñatos son partidarios de pactar con Susanita, la que tenía un ratón en la Junta de Andalucía, pero no se atreven porque ello podría dañar su imagen de Justicieros por la Fe, Fe a veces Democrática y a veces Marxista, dogmatismo que por ahora se limita a criticar la corrupción de los demás. Lo de criticar lo corruptos que son los demás se les da bien; ellos no lo son; dicen.

Y todo esto viene de las polémicas declaraciones que Albert Rivera, sin alias conocido, hace con un enfoque generacional algo peculiar a un proyecto de regeneración democrática, se supone que incluido en su programa, y que debe durar “una década como mínimo”. Nada que objetar a lo de la “década como mínimo”, las ocurrencias de estos políticos tienden a perdurar en el tiempo, y no se van ni frotando con gasolina; más les dura el invento, más estadistas se creen.

El problema, o la polémica, surge cuando dice que para estar en el proyecto de regeneración democrática hay que haber nacido en la democracia. Se supone que eso sería antes de 1978.

Y el motivo que aduce es que los nacidos después de esa fecha “no tienen mochilas, ni dinero en Suiza, ni casos de corrupción”, con lo que se deduce que, al carecer de mochilas, ni se tiene dinero en Suiza, ni se es corrupto; y ello explicaría que los simpáticos mochileros que recorren el mundo siempre parezcan estar a dos velas: tienen casi toda la pasta en Suiza.

Con su teoría de los mochileros explica el porqué de tanta cuenta secreta en Suiza; y si no, a ver, ¿Quién iba sospechar que estos modestos turistas que recorren los caminos del Mundo, fueran, en realidad, cuentacorrentistas suizos camuflados?; ¿eh?, ¿quien?…pues ya saben quien: Albert Rivera, siempre dos pasos por delante del común mortal, aunque este común mortal viaje en el AVE; que ya le quitará el bueno de Albert las vías a ese tren. Lo prometió el otro día. En serio; no hay que jugar con estas cosas.

A Albert Rivera no se le escapa que los nacidos después de 1978 no saben ni lo que es una mochila, ni mucho menos utilizarla. Además, que como no han podido conocer la prosperidad, paz, y orden,

  junto con los pocos impuestos que gravaban al ciudadano, ANTES de “esto” que ahora hay, no pueden compararlo con la KAOSCRACIA actual. Y quien no COMPARA NO AÑORA.

Y eso sí que es una ventaja a favor de esta nueva ola, aunque ni Albert ni los otros postulantes a poltrona lo admitan; sería dar ideas; la poltrona correría peligro, para todo el  que ya la tenga y para el que quiera una. Con las cosas de comer no se juega; no señor, hasta ahí podíamos llegar.