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Para Carlos Gardel, fue inspiración para un tango “la Gloria del Águila”, para el gallina “cambia calles” de esta ciudad, una ocasión más para “cubrirse de gloria”. En Palma de Mallorca, sin publicidad y casi seguro que al amparo de la más oscura y cobarde de las nocturnidades, que es la Zapatrenesca Ley de Memoria Histórica, se le ha quitado el nombre de una calle al  Caballero Aviador Julio Ruiz de Alda, navegante del excepcional Ramón Franco en el avión Dornier Walt, que bautizado con el nombre de Plus Ultra, cruzó el Atlántico Sur en un vuelo de 10.270 Kms con escalas cuyo destino final fue la ciudad de Buenos Aires. Del Puerto de Palos partieron, como Cristóbal Colon, Ramón Franco Bahamonde, piloto y comandante del vuelo, Julio Ruiz de Alda Miqueilez, piloto y navegante, el joven Pablo Rada Ustarroz, mecánico de vuelo, y Juan Manuel Duran González, piloto y navegante que formó parte de la tripulación en calidad de representante de la marina; Durán no tomó parte en todas las etapas del vuelo.  Dicen de este avión alemán fabricado en Italia, el Dornier WaltPlus Ultra”, y del viaje que hizo hasta Argentina, gran proeza en la época, que Alemanía aportó la tecnología, Italia colaboró montándolo, y que España puso los…huevos. Causa efecto, generosidad, talento, valentía y un gran vuelo de estos pilotos pioneros de la aviación y caballeros del aire; y, también causa efecto, mezquindad, cobardía, nocturnidad, resentidos provincianismos, y se le quita el nombre Ruiz de Alda a la única calle que, en Palma de Mallorca,  tenía un tripulante del Plus Ultra; calle dedicada con la que se honraba la ciudad pero no el aviador; y por favor, que el Ayuntamiento rotule el nuevo nombre (Carrer de Simó Ballester) en catalán, faltaría más, que lo descortés no quita lo cobarde. En cambio en Buenos Aires, a más de 10.000 Kms de distancia y punto final del vuelo, se les recibió con cariño y hospitalidad, así como bien tratados fueron en todas las escalas del Raid.En un círculo añadido, el joven pero genial mecánico aviador Pablo Rada, cuyos profundos conocimientos de la célula, pero sobre todo de los motores del Plus Ultra, le hicieron imprescindible para acometer esta gran hazaña. Numerosos monumentos perduran, en diferentes lugares del mundo, porque personas normales los respetan. Hasta el gran Carlos Gardel rinde homenaje a estos audaces; pero claro aquí los criterios son más enanos

 SUPONIENDO QUE TENGAN OTROS CRITERIOS QUE LOS ESTÚPIDAMENTE POLÍTICOS

Dedicado a Juan Fluxá López, el maestro de aviadores que amaba volar tanto como aborrecía las injusticias. (In memoriam)