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 En este puente largo del 1º de Mayo, con sus salidas a la carretera rumbo a la costa o la montaña, o sus visitas a parques y cines, si quedan en la ciudad, seguro que más de uno habrá  disfrutado de este rico tentempié, el perrito caliente, hot dog como dicen en América.

En esta serie de divulgación del bloq ¿Cómo lo hacen? hemos hablado de los mejillones enlatados, de las aceitunas rellenas, de un altímetro alternativo para la aviación (el famoso latímetro) y, el hot dog o perrito caliente no podía ser menos; sin embargo, por esta vez les remitiré a las explicaciones de un verdadero experto que es, ni más ni menos  que el Igorrote;

  los igorrotes son los miembros pertenecientes a una tribu guerrera que hay en las montañas del norte de la isla de Luzón, Filipinas, y el perro forma, o formaba, parte de su dieta. Españoles que residían en la vecindad de los Igorrotes me contaron que en una ocasión, durante la guerra contra los japoneses (1941-1945), fueron invitados a una paella de arroz por sus anfitriones igorrotes, arroz paella que comieron agradecidos y con gusto, lo que se dice “limpiando el plato”; se pasaba hambre en esa guerra. Sólo después se les dijo, entre muchas risas y jolgorio, que los tropezones de carne eran de perro; ese suceso vino a demostrar que los igorrotes son también unos artistas cocinando, y que el dicho atribuido a Cervantes, de que “la mejor salsa es el hambre”, son ciertos ambos.( arriba, muestras de arte igorrote; demuestran especial talento y sensibilidad tallando y esculpiendo madera)

Cuentan que en los años 30, antes de la guerra contra los japoneses, cuando gobernaban los americanos, a un Jefe Igorrote lo invitaron a visitar Manila, la capital; le llamaron la atención muchas cosas, en especial las salas de cine y las películas, las palomitas de maíz, y los hot dogs o perritos calientes.

Finalizada la visita, y a su regreso a las montañas, comentó este Jefe Guerrero a su gente de la tribu que le habían gustado mucho los los perros calientes con los que las autoridades de la capital le agasajaron, porque según dijo

  SIEMPRE LE TOCABA EL TROZO DEL PERRO QUE MÁS LE GUSTABA. Con lo que ahora viene la parte de:

¿Cómo lo hacen?, a lo que uno, que es muy tiquismiquis y muy mirado para estas cosas, por una sola vez les contesta que

PREGUNTEN AL IGORROTE.

Pregunten al Igorrote,

no pregunten a este del video, que ni es guerrero, ni jefe, ni igorrote, ni lo sabe y que está demasiado ocupado buscando un monedero de recambio.