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  Porque lo digo yo, porque lo digo y porque te ahorras un pastón, es por tu propio bien, también porque te lo digo yo…y no me preguntes quien soy yo, porque ya lo sabes, en el fondo ya lo sabes , mi nombre es LEGIÓN, y te llevo incordiando con los relojitos desde tiempo inmemorial, bueno tan sólo desde 1973, cuando los moros subieron el precio del crudo, así que me adelantas la hora sin rechistar…y haz el favor de llamarme LEGIÓN, que por diablo sé mucho, que  te lo digo yo, eso y que encima te ahorro un pastón, te digo; así que no me llames “Coles de Bruselas”, te digo que sé que me llamas eso.

  Y así, con la excusa del ahorro energético, las Coles de Bruselas nos organizan la vida. Las Coles de Bruselas saben lo que nos conviene. Dicen. Algunos mal pensados dicen que no, que las Coles no se enteran de nada; por ejemplo de los trastornos que acarrean estos cambios de hora en niños, enfermos, y gente mayor. Pero otros mal pensados somos de la opinión de que sí, sí conocen perfectamente los inconvenientes de esta inútil chorrada, pero que les da igual: un millón de generaciones de burócratas Coles de Bruselas avalan esta y otras fechorías.

Tocar las narices al personal…¿a que burócrata no le gusta?, además en el fondo esta tocada de narices tiene el aliciente y valor añadido, para las Coles de Bruselas, de ser en cierto modo invasiva para con la intimidad del ciudadano; es como si  simbólicamente entraran en nuestras casas, donde guardamos los relojes, en nuestros coches (acordaros también de adelantar ese reloj), y en nuestros dispositivos electrónicos, ordenadores y teléfonos móviles. 

  Pese a que la crisis del petróleo de 1973 acabó en ese mismo año, y con ello la excusa para esta molesta práctica del cambio de hora, las Coles de Bruselas se las han arreglado para convertir aquella medida de emergencia en costumbre; los moros ya no suben precios para fastidiar a Occidente, se limitan a volarnos por los aires y tirotearnos. Y a nosotros, para protegernos, nos hacen adelantar el reloj, y nos dicen que no hay que ser islamófobos, porque el pluralismo y esas cosas son buenos, que no sólo ellos, las Coles de Bruselas, lo dicen,

  sino también el Obama ese, el del Premio Nobel; y por si fuera poco, a ese bebedero de patos que son las Naciones “Unidas” también le mola mucho el Islamismo; aunque todavía mas el AK 47.

Y a todas estas, los Kilovatios que dicen ahorrarnos han permanecido todos estos cuarenta y pico años invisibles; cuestión de fe, entonces. Porque creérnoslo nos lo tenemos que creer, o, ¿va a ser que no?.

Muchos se alarman si al cabo de días, o meses, aparece un reloj olvidado marcando la hora antigua: no hay que alarmarse, ocurre hasta en las mejores familias, pero no contárselo a las Coles de Bruselas, que son muy suyas y tienen sentimientos. Dicen. Las Coles de Bruselas. Que tienen sentimientos. Y hay quien dice de Jaén que es tierra andaluza; que de esos también los hay.