Tags

,

En esta carretera de montaña, que sube desde Pollensa a Lluc, dos ciclistas, como

   este tan símpatico de la peineta, colisionaron ayer mientras pedaleaban haciendo equilibrios en sus molestos artefactos lúdicos sin que en esta ocasión puedan echarle la culpa a un tercer implicado, punible y sobre todo… solvente; por lo del carnet, los puntos… y el seguro.

A esta verdadera casta de aforados de la carretera se le está permitido todo, y son, sus sagradas bicicletas, el método de desplazamiento favorito número uno de la progresía montada en coche oficial; es decir, transporte favorito de la progresía, junto con el tranvía, pero para los demás. Son varias las razones que se aducen en favor de la bici y/o tranvía, todas ellas vagamente igualitarias y ecológicas, para justificar esta querencia de los políticamente correctos; esta bicifilia, repito, se les acentúa si ellos mismos disponen de coche oficial y chofer.

 Mientras tanto, en algunos puntos del país, y en determinadas fechas, la práctica de esta actividad lúdica rebasa lo ridículo, para llegar a lo molesto, adentrarse en lo peligroso, y terminar, en demasiadas ocasiones, en el ámbito de lo letal.

El año pasado ya ocurrió un accidente mortal de un ciclista en esta carretera de Pollensa a Lluc; tampoco en esa ocasión hubo más implicados. En el ocurrido ayer, con un herido grave, hay otro implicado, pero como si no lo hubiera, por ser también ciclista, y por tanto carecer de carnet, puntos, y…seguro.

Esta época del año es una pesadilla para los conductores de vehículos a motor que tienen necesidad de circular, debido a la demencial abundancia de bicicletas en demasiadas rutas de la isla; quienes pueden escoger, simplemente elijen otras rutas y destinos, o mejor aún, optan por quedarse en casa. Los camiones y autobuses, por tamaño e imposibilidad de escoger rutas, horarios, y destinos, se ven especialmente perjudicados con la masiva presencia de estos lúdicos artefactos tripulados por

auténticas vacas sagradas de la carretera, que incumplen todas las normas de tránsito existentes, y alguna más inventada por y para ellos mismos.

Si hubiera que resumir lo que dice el Código de Circulación, en su apartado bicicletas, podría decirse que, “los demás usuarios de la vía pública procurarán esquivar a los ciclistas, porque si no lo consiguen, sólo ellos pagarán el pato”.

Los peatones tampoco se libran de esta plaga ciclista, ya que la circulación por aceras, calles peatonales, y pasos cebra,también es gusto de estos aforados de la ruta. El silencio de estos artefactos, carentes de luces y timbre en el 99% de los casos, hacen al viandante especialmente vulnerable a estos juguetes circulantes, sobre todo cuando se aproximan por detrás; cuando vienen de frente, también por la acera, el peatón tiene una mínima oportunidad de salvarse del atropello, si adivina a qué lado debe saltar para esquivar al bicicletero, que aparentemente tiene todo el derecho de desviarse en el último momento hacia cualquier lado que se le antoje; la bicicleta se convierte en una especie de penalti, pero con ruedas.

Todo ello hace que, por lo menos en Mallorca y en esta época del año, paradójicamente sea más seguro circular los días de mal tiempo, cuanto más malo el temporal, mejor.

La noche hace que la plaga mengue…pero no del todo, así que cuidado: no suelen llevar luces; sin duda para acecharnos mejor, ocultos bajo el manto* de la noche…

* Lo de “ocultos bajo el manto de la noche” lo he copiado de algún lado; nunca se me ocurriría a mí solo esta cursilería; pero como quedaba tan bonito, era demasiado tentador.