Con mi más sentido pésame a familiares y allegados de las víctimas del accidente del A 320 de Germanwing, tragedia acentuada por la presencia de niños en el malogrado vuelo de ayer, 24 de Marzo de 2015.

DEP

 

Las las cajas negras de un avión comercial son dos,

y su color no es negro, ver foto superior. Instaladas ambas en el avión, una graba los datos del vuelo, como son altura, velocidad, rumbo, potencia de motores, y las posibles variaciones de estos parámetros hasta el momento del impacto, en caso de accidente. La otra graba las conversaciones en la cabina de mando, entre los ocupantes de la misma (normalmente los tripulantes), así como las comunicaciones por radio de la aeronave con centros y torres de control, o con otras aeronaves, si se diera el caso.

Los datos recogidos en estas dos cajas son cruciales para la investigación de un accidente, pero no los únicos, ya que el análisis y estudio de los restos del avión, cuando esto es posible, así como el testimonio de los testigos, si se dispone de ellos, también aportan otros datos importantes para averiguar las causas de un accidente.

Y en aviación es menos importante el quien que el qué ya que el fin principal de estas investigaciones es el de evitar accidentes; buscar culpables es secundario, además, puede no haberlos, y de hecho, hay accidentes sin culpables. “Error humano” es factor común en casi todos los accidentes; pero casi todos no son todos.

Averiguar las causas para que estos lamentables hechos no se repitan es el fin de estas investigaciones; estas causas son siempre de índole técnico y científico y entran en el ámbito de la CIENCIA (técnica, mecánica, diseño-fabricación, meteorología, pilotaje-navegación, física newtoniana) y no en el del VUDÚ (política, “ciencias” económicas, magia, laicismo, mercados).

Y la tercera caja es… Eduardo Garzón.

Y es del campo de lo vudú de lo que  se ha ocupado nuestra tercera caja negra, un tal Eduardo Garzón; este señor ha resultado ser toda una flamante caja negra, aunque dado su pelaje políticamente correcto, sería más apropiado decir que nos ha salido una caja subsahariana de vuelo, y así nos evitamos la palabra negra. La palabra negro, en esos círculos, no debe decirse.

“Maldita sea esta sociedad capitalista donde una compañía aérea antepone el beneficio empresarial a la seguridad de los pasajeros” (tuit 12,09 PM – 24 Mar 2015)

Y minutos después, a las 12,15 PM, y por la misma vía continúa con esta “profunda” reflexión: “Germanwing es la línea de bajo coste de Lufthansa para competir con Ryanair, EasyJet y demás”.

Y con el docto dictamen de esta tercera caja negra obviamos el estudio de las otras dos cajas, de los restos del accidente, y de posibles testimonios, todo ello labor que por lo general requiere un mínimo de seis meses, para identificar, directamente y en el mismo día, causa y causante de la tragedia de ayer, la llamada “maldita sociedad capitalista”, que no tiene nada mejor que hacer que derribar sus propios aviones, según opinión de esta tercera  caja negra, que además tiene la ventaja Vudú de no tener que ir en el avión.

A esta tercera caja negra poco le importa lo anti comerciales que les resultan los accidentes a las compañías aéreas; es sabido que la mala publicidad de los accidentes, e incluso de los incidentes menores, pueden llegar a arruinar a una compañía de aviación privada. Por desgracia, en España tenemos ejemplos de sonadas bancarrotas de compañías chárter, debidas a este triste motivor; las chárter son las predecesoras de las “low cost”.

Otra cosa son las compañías estatales de aviones de pasajeros; es un caso muy conocido el de Aeroflot en tiempos de la desaparecida Unión Soviética: era, en aquel paraíso comunista, la compañía aérea con más accidentes y más peligrosa del mundo; con el “mérito” de poder prescindir totalmente del “maldito beneficio empresarial”, causa criminal de los accidentes según esta tercera caja negra, que ni va en el avión.

Pero esta tercera caja negra, que ni va en el avión, no sólo ha señalado en el primer día causa y causante del accidente, el “maldito beneficio empresarial”, sino que también ha dado, implícitamente, con la solución para que no se repita: nacionalización. Como Aeroflot, la compañía más peligrosa del mundo, cuando la Unión Soviética.

Para volar seguro, camarada, expropia y nacionaliza.