Tareas y artes que exploró Dalí,

quizá menos conocidas por el gran público, a las que breve y modestamente dedico un post en este bloq.

En los años sesenta, se vendía en los quioscos de prensa un Quijote por fascículos semanales, ilustrado por Salvador Dalí…ahora mismo veo por internet que hay uno (60 fascículos) en venta…, vale la pena, creánme. Mi padre, recién llegado del extranjero a Madrid, empezó y creo que terminó la colección entera, encuadernándola en sus correspondientes tomos.

Mi padre ya había heredado una edición única especial del Quijote

ilustrada por el clásico y conocido Gustavo Doré (imagen superior), que por cierto puso el listón de estas ilustraciones muy alto; quizá  demasiado alto hasta para Dalí, pintor moderno favorito de mi progenitor y mío…sobre pintores clásicos ya discrepábamos más, a el le gustaba más

  Diego de Velazquez, y a mí, Francisco Goya; ilustración superior, autorretrato de Velázquez, inferior, el de Goya.

Pero una pequeña muestra del Quijote  de Salvador Dalí es lo que mejor puede ilustrar este post.   Acuarelas, tinta china, dibujo surrealista y preciso……en contraste con los grabados de Doré (arriba) en blanco y negro, y más sombríos. Sería muy injusto que nos obligaran a escoger, muy injusto…y también muy necio, sería como tratar de sumar manzanas con uvas…

Y hasta aquí esta reflexión sobre el o los quijotes de Salvador Dalí

…para pasar a  las joya diseñadas por Dalí, actividad popularmente poco conocida, pero sobresaliente del pintor, aunque más de una pueda considerarse que se las autoplagiaba de algún cuadro suyo (foto superior); de todos modos,todas estas joyas son extraordinarias, tanto por el diseño como por el colorido del oro combinado con las gemas.

El auténtico genio de Dalí se manifiesta en esta orfebrería, que al igual que con sus pinturas, va más allá de cualquier excentricidad que tanto le divertían al autor. El ojo reloj, el tiempo que todo lo ve, que fácilmente se distorsiona y distorsiona a las cosas…una vieja obsesión del autor.

Y aquí doy por terminado, por ahora este post, breve, incompleto, y claramente fuera de mis especialidades; sólo recordar unas facetas algo olvidadas de este pintor, Salvador Dalí, era (es) mi propósito.

Dedicado a Rosmary S de Vicuña, que me ha dado la idea para este trabajo.