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No os preocupéis no hablamos

  de un desarrollo de la V1,

  ni de la  V2; aquí hablamos de algo mucho más agradable y pacífico, de otro tipo de vector, pero de un vector al servicio del Hombre, y no de uno bélico. Aunque la tecnología y cualidades del V40, el coche, hubieran maravillado

  al mismísimo Wernher von Braun, el inventor de aquellos artefactos bélicos.

El encontrar este coche, que alquilé en Barajas, fue debido a una  casualidad afortunada, ya que ignoraba que la empresa dispusiera de coches de la marca Volvo, y menos de este modelo, el V40; el motivo fue que en el alquiler electrónico que hice desde casa no estaba ofertado en el catálogo, por lo que elegí otra marca que no viene al caso; una vez que llegamos a Barajas, el coche que había elegido por internet no estaba disponible, y en su lugar me ofrecieron el Volvo V40, advirtiéndome de que era Diesel, y de que a lo mejor no me gustaba…ignorando que ya conocía ese tipo de motor: en casa hay un Volvo C30 d2 que habitualmente utiliza la familia a diario, y yo mismo, pero en raras ocasiones. Normalmente uso un VW Golf IV GTI, gasolina, de 12 años pero todavía salvaje y divertido de conducir. Con los Diesel tengo relativamente poca experiencia, pero el C30 es un diesel de conducción muy estimulante, por las cualidades dinámicas del chasis, amortiguación, frenos…y por el motor, que da la sensación de tener 10 o 15 caballos más de los 115 que nos dice el fabricante; la caja de cambios, manual de 6 velocidades, tiene algo (o mucho) que ver con la mayor potencia que el coche aparenta al conducirlo, más de 120 caballos, pero no explica totalmente esta sensación de que el “coche pide guerra”.

Así que alquilé el V40 encantado (por el mismo precio que había pactado para el otro coche en internet) y con no poca curiosidad nos acercamos al parking donde nos aguardaban el empleado con las llaves y el coche, en el mal iluminado parking de la T 4, el coche, muy atractivo de línea, parecía azul marino muy oscuro o negro. Éramos 3 adultos con un par de bolsas de viajes y una “maleta Alaya” (de ruedas) de las más grandes. En el maletero había sitio de sobra para todo ello. Las llaves no eran tales, sino un especie de tarjeta con mando centralizado para abrir y cerrar, como en el C30, pero que se introduce en una ranura en el centro del panel, sobre la que está el botón de arranque. Ya instalados, salgo del parking hacia la M40, rumbo a un pueblo cercano a Madrid, donde estábamos invitados a una boda familiar al día siguiente. El color del coche resultó negro,según vimos a la luz del día, y el comportamiento dinámico del coche, pese a una conducción “conservadora”, debida al tráfico que había en aquella hora, prometía ser muy bueno ya en esta primera toma de contacto.

Enseguida descubrí que la unidad que conducía no disponía del sistema “stop & go”, para mí casi mejor, y que el control automático de crucero no funcionaba; de esto último si me hubiera gustado disponer, porque conduciendo un Opel Insignia de Portugal a Madrid pude apreciar sus ventajas, y además nuestro C30 también tiene uno que en autopista a veces utilizo, pese a las distancias cortas de la Isla. Pero como los primeros tres días los hicimos en ciudad, no echamos de menos este dispositivo, y no fue hasta el mediodía del tercer día, cuando emprendimos viaje a Portugal, vía Salamanca, cuando volví a intentar conectar el control de crucero, otra vez sin éxito, más o menos a la altura de Villalba; pocos minutos después, en la entrada de los túneles del Guadarrama, me había olvidado totalmente del dispositivo: el V40 es demasiado divertido de conducir. Esta vez éramos dos adultos y la gran “maleta alaya” con la carretera y el mundo por delante…salimos de vacaciones una vez cada diez años, promediando los últimos 30 años…aunque esta vez es la segunda escapada en dos años. Por suerte.(Foto de arriba, túneles de Guadarrama, en al A6.)

Y aquella primera etapa, hasta Fátima (Portugal) la terminamos a las 4,30 de la tarde, las 3,30 hora local, y en los siguientes 3 días hicimos gran parte de los 1700 Kms que aquella semana hicimos a bordo del V40; para nada echamos de menos el motor de gasolina.Pudimos comprobar que este Volvo está cómodo en todo tipo de carreteras y condiciones meteorológicas. El V40, con su centro de gravedad igual de bajo, se conduce incluso mejor que el C30, que es más tosco y menos cómodo. Las seis velocidades del cambio manual dosifican con acierto la potencia del motor, suficiente o tirando a alta en casi todas las circunstancias; si bien la aceleración partiendo de 0 (parado) no es brillante, de 80 o 100 a 150, por ejemplo, es más que decente. Este coche, en 5ª velocidad, supera fácilmente los 160 Km/h, y ya en 6ª, he marcado 173 Km/h sin ir a fondo ni gastar mucho tiempo ni distancia en alcanzar esa velocidad, que claramente no es la máxima, que calculo puede superar con holgura los 180-185 Km/h. A tener en cuenta que hay mucho radar cazando. Tampoco llevábamos un cronómetro para medir todo esto con exactitud.

En terreno montañoso al coche casi no se le notan las inercias, ni en los cambios de trayectoria, ni en la aceleración y frenado. Tanto al subir como al bajar un puerto de montaña al V40 se le puede pedir el límite y más, tiene un comportamiento aplomado, gracias sin duda a un chasis muy rígido y el mencionado bajo centro de gravedad, que lo hacen apto para las motorizaciones superiores, que tanto en gasolina con en Diésel, monta este modelo; la necesidad de contravolante es muy rara, y llegado el caso, manteniendo la aceleración el coche sale del apuro cuando las ruedas (el volante) llegan a la posición neutral (ruedas rectas), o incluso antes.

Comparado  con el GTI (mi montura habitual), el V40 d2 tiene menos agilidad y velocidad máxima…pero tiene más aplomo.

En resumen, 1700 kms, y lo mejor del viaje fueron la visita a la tumba de mi antepasada Inés de Castro*, contemplar una pequeña parte de los dos países mas bellos del mundo, y un gran coche que sabe ignorar las inclemencias del tiempo.

RECOMENDABLE Y RECOMENDADO

(*) https://bucker125.wordpress.com/2014/07/13/una-visita-a-la-historia-una-antepasada-y-una-tragica-historia-de-amor/