Hermosos y bucólicos días de primavera nos esperan, y, ¿qué mejor que celebrarlo con un picnic?. La pregunta es por supuesto retórica: seguro que se nos ocurren docenas de cosas mejores, pero en aras del aire puro, vida sana y esas cosas, y a vueltas con el dichoso picnic, resulta que….

 …picnic es un vocablo inglés que en español significa comida o merienda campestre, aunque también puede hacerse en la playa o en la orilla del mar, lago, o río. Hay lugares especialmente acondicionados con mesas y bancos rústicos, y hasta con sitio para hacer fuego y cocinar;

 pero esto son picnics con algo de trampa, algo, pero no mucha. Para los puristas el picnic es una comida o merienda hecha en el campo, sentados en el suelo

  al alcance de los bichos, quizá sobre un mantel  como simbólica protección. Es la actividad bucólica y dominical por antonomasia, aunque quizá esté ahora mismo pasada de moda; de todos modos es moda que va y viene intermitentemente. Se nota si va a volver esta moda

  cuando los grandes almacenes empiezan a vender kits (foto de arriba) de Picnic, el kit completo incluye nevera de hielo y termo; vasos y cubiertos son de plástico y el elemento principal es siempre la cesta de mimbre o imitación… (abajo)  … cesta que a veces tiene forma y tamaño de una maleta mediana, también de mimbre, o imitación.  El lugar elegido para el picnic tiene que ser llano, accesible, y estar cerca de los carruajes de tracción animal o mecánica, ya que el cesto no es tan fácil de transportar como una mochila, y de lo que se trata es de merendar, no de hacer senderismo. O el indio. Según.

En los momentos álgidos de esta manía de los picnics, algunos restaurantes, cafeterías, y establecimientos de venta de pollos al ast (foto de arriba) y comida preparada, vendían bolsas con todo preparado y cocinado para el picnic; bolsas similares facilitaban los hoteles de sol y playa a los turistas el día que “tocaba excursión” o comer en la playa.

Pero esta actividad, moda o no moda, tiene el mismo punto débil que la Armada Invencible: está a merced de los elementos; que con algo de viento y lluvia la fiesta acaba pasada por agua, para entendernos. Y, chafado el invento, nada mas cabreante en un domingo lluvioso que tener que comernos el picnic en casa, en el coche, o en la habitación del hotel, según el caso.

Pero de las grandes catástrofes sale el ingenio verdadero, y, aparte paisajes más o menos bucólicos, la diferencia entre una comida bajo techo (aunque sea el del carruaje) y una en el campo son las…HORMIGAS; y en un picnic en la playa está siempre presente la…ARENA.

Y, para paliar el contratiempo de los cambios meteorológicos, añadir a los picnics preparados en casa, o en establecimientos dedicados a ello, estos dos elementos es fácil; comiéndonos alguna HORMIGA echaremos mucho de menos el campo y, tragar ARENA es lo más parecido a un día ventoso en la playa con niños sueltos correteando.

Opcionalmente los más nostálgicos pueden proveerse de postales con paisajes de tema bucólico, para consolarse aún más.   ¡Ah!, un último consejo: antes de comprar un nuevo cesto o kit de picnic, mirar en trasteros, desvanes, sótanos, y garajes: ocho veces de diez, encontrarán un kit de picnic en perfecto estado, que en su día alguien compró y luego olvidó por desuso; sólo quiten el polvo, pero no las HORMIGAS.