a un niño que sabe sumar y restar lo que es un banco?. Empezaré por enseñarle el dibujito y traducir lo que le dice el señor a la empleada de riesgos: “me gustaría que me prestaras lo suficiente como para poder pagar toda mi deuda”…y como es natural el niño se reiría de mi; el niño sabe que la cosa no funciona así, los niños tienden a pensar, correctamente, que el banco es una “tienda de dinero”…y los niños en estas cosas están casi siempre en lo cierto; somos los mayores quienes nos complicamos la vida.

Y esto es lo que el partido gobernante en Grecia, Syriza, básicamente pretende: lo mismo que el señor del dibujo. Ni más ni menos que eso. El ministro de Finanzas de Syriza, Yanis Varufakis, quiso ayer “renegociar” la deuda griega con Mario Draghi, presidente del BCE, mediante la creación de unos bonos nuevos que ligarían el compromiso de pago a la buena marcha de la economía griega. No hace falta saber griego para traducir esto como un “te pagaré lo que me vaya bien, cuando me vaya bien, si es que me va bien”; ni falta decir que un préstamo a fondo perdido no es un préstamo.

Y los mayores en edad de votar, griegos o no griegos, deberían saber, el niño ya lo habrá intuido, que ni el mismísimo Mario Draghi puede conceder créditos con garantías tan…surrealistas, por decir algo amable; al fin y al cabo y ante todo, se trata de dinero que no es suyo y gestionarlo irresponsablemente puede hasta llegar a ser delito. Otros factores, como el historial de corrupción generalizada en Grecia, y de malos pagadores de los gobiernos griegos, más el desprecio de la extrema izquierda, reconocido por ellos mismos, por las reglas de juego de una Economía de Libre Mercado, tampoco ayudan.

Y el Banco Central Europeo, con su presidente a la cabeza, es el interlocutor más benévolo que, dentro o fuera de la Troyka, Syriza va a encontrar; y por desgracia Syriza y Grecia ahora son lo mismo por voluntad popular: con su pan harán las sopas, y como primer plato y tapa, para ir haciendo boca, Draghi ha calificado el bono griego actual como de “altísmo riesgo”, o sea como bono basura.

Y porque tampoco el dinero que se debe es del Fondo Monetario Internacional, ni del Consejo Europeo, tampoco de estas instituciones Syriza puede esperar resoluciones más favorables; ellos también son administradores sin otra obligación que la de desempeñar bien sus funciones.

Y si no me creen, preguntar al niño.