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Sienta un rojo en tu mesa, o invítale al bufet que ofreces, y podrás de paso epatar con tan novedosa compañía a

    tus invitados habituales, nada ameniza más a la burguesía decadente que poder ver de cerca y sin peligro un ejemplar

 exótico, feo, y mal vestido recién sacado del Kremlin; o de lo que vosotros llamáis el Kremlin, que mas bien viene a ser la Complutensis Lumpen Akademik Proletariat. La burguesía decadente, que sois vosotros, los que no habéis creado nunca fortuna ni empresa alguna, sin otro oficio que el de heredero, pero con beneficio de industria por otros dirigida y trabajada, tendéis a aburriros con cierta facilidad; el círculo vicioso en el que vuestras aburridas vidas se desenvuelven es demasiado previsible y monótono: abundancia, modas, marcas, lugares exóticos a los que vais, demasiado parecidos a los que dejáis.

Y el aburrimiento estimula la curiosidad, pero la curiosidad ociosa es siempre improductiva, al contrario que la curiosidad productiva de los verdaderos creadores de riqueza de los que habéis heredado todo menos la imaginación y el talento.

Y curiosidad ociosa es también lo que mueve al ejemplar del Lumpen Akademik Proletariat a aceptar una invitación de

 la heredera Carmen Lamona a un bufet en su casa; el Complutensis Lumpen Akademik Proletariat, aunque lugar docto, también es extremadamente aburrido,

  las batallas y trincheras son ya historia lejana, y un pupitre es parecido a otro pupitre, y un aula son cuatro paredes que no van ni llevan a ninguna parte. Estos profesores y sus alumnos, son revolucionarios frustrados, adoctrinadores y adoctrinados al servicio de un marxismo   aún más decadente que el de su contrapartida burguesa. El aburrimiento del sitio puede alcanzar proporciones…académicas, y una incursión en los salones del franquista enemigo puede animar un poco el día.

Y como en electricidad “polos opuestos se atraen” y entre decadentes “puntos en común se juntan”…es natural y recomendable, muy “in”, tener de vez en cuando a un leninista entre los invitados para amenizar los canapés, como hizo vuestra precursora Carmen Lomana

   con la audacia que le caracteriza cuando organiza estas cosas; así describe, para la posteridad, esta arriesgada e  inolvidable experiencia:

“Yo le cogí del brazo y le fui presentando gente. Luego le fueron rodeando y empezaron a preguntarle. Se hicieron muchos corrillos en los que él era el centro de atención. Sólo hubo una señora que dio la nota y le insultó”…si os fijáis en cómo maneja Carmen Lomana (respetar el orden de las letras al escribir este nombre) la situación, habréis visto la impecable técnica de esta veterana anfitriona:

Lo primero, controla al Akademik Proletariat agarrándole el brazo con firmeza pero sin hacerle daño; mantiene este control mientras los invitados le rodean, momento muy delicado, hasta que el Akademik Proletariat  se da cuenta de que es el centro de atención y se realaja; a él van dirigidas todas las preguntas, y en ese momento, y sólo en ese momento, Carmen, con exquisito criterio, considera seguro soltar del todo al Akademik Proletariat entre los fascinados invitados, y dejar que circule libremente entre ellos, ya sin riesgo de que los confunda con un canapé de caviar;  el Lumpen Akademik Proletariat al fin está a gusto y en su propia salsa: habla ex-cátedra ante una arrobada audiencia.

Y se da la circunstancia de que los Akademik Lumpen saben corresponder. Nunca invitan a su guarida, la Complutensis Lumpen Akademik Proletariat

 porque es demasiado peligrosa para extraños, pero sí a sus festejos callejeros; el Estado Español garantiza la Seguridad y el Orden en las Juergas Callejeras o fuera Campus del Complutensis Lumpen Akademik Proletariat, sobre todo si al Lumpen Akademik Proletariat no le da por armar gresca, cosa que sería rara si son ellos los convocantes oficiales del sarao. A los festejos callejeros la burguesía es bienvenida siempre que sea burguesía decadente (a la burguesía militante o clase media le tienen miedo); y si es acompañada por la tele, sobre todo si es Telecirco, con su selecta audiencia, mejor que mejor.

AL FIN Y AL CABO, DIOS LOS CRIA, ELLOS SE JUNTAN, Y, AMIGOS DECADENTES, PONED UN LUMPEN DE VEZ EN CUANDO EN LA MESA; CASI NUNCA MUERDE SI VE QUE LE ESCUCHAN CON RESPETUOSA ATENCIÓN.