Bienvenidos al Nuevo Dogma de obligada observancia, la Corrección Política ya oficializada por las Naciones “Unidas”. La Corrección Política es el compendio de lo políticamente correcto, que poco a poco, y desde finales del pasado Siglo XX, las caspas políticas y mediáticas de la progresía han ido imponiendo a la sociedad; de facto, es la obra de Ingeniería Social más ambiciosa de todos los tiempos. La ridícula e hipócrita moda de lo políticamente correcto, a base de adoctrinar poco a poco a los ciudadanos, se ha ido imponiendo, primero como moda, y después como norma social que pretendía sustituir los buenos modales, y que fue antesala de lo que vino después, leyes estatales e incluso constitucionales de obligado cumplimiento.

Lo que empezó como un juego cursi de niñatos burgueses para ligar con proletarias, era en realidad el comienzo de un plan de amaestramiento por parte de la Socialdemocracia Europea, concretamente del Norte de Europa, y, afinando más, de Escandinavia; el ejemplo más célebre fue la concesión del Nobel de la Paz a Barack Hussein Obama, en el año 2009, cuando apenas llevaba un año como Presidente. Aquello fue el paroxismo de la Corrección Política. El Nobel de la Paz 2013, repartido a dos, fue bastante más sensato, ya que lo concedieron por trabajos en favor de la infancia y en contra de la explotación laboral de menores, justo en el año en el que el bolivariano Evo Morales, tan querido por la progresía, legalizaba el trabajo de los niños en su país. Fue una decisión valiente, la concesión de este último Nobel, aunque siempre cabe la posibilidad de que fuese debida a un error o descuido por parte del hasta ahora políticamente correcto comité.

El respeto enfermizo que a las minorías tiene este nuevo dogma occidental, hace que los grandes beneficiados del mismo sean los delincuentes en general, y que de entre estos, los fanáticos islamistas sean los más favorecidos; el terrorismo islámico viene a ser como la “niña de sus ojos” del progrescopeta.

Y así tenemos que en Suecia, el país occidental más avanzado en cuestiones de Corrección Política, se llegan a extremos tan ridículos que serían hilarantes, si no fuese por lo liberticida de los mismos…llegando al extremo de sancionar con una multa 32.000 coronas suecas al político del Partido Demócrata Michael Hess por relacionar violaciones con Islam. Pese a que Michael Hess

Image result for michael hess swedenaportó buena documentación para probar la veracidad de su tesis, en Suecia el número de violaciones cometidas por varones de origen norafricano o países islámicos es VEINTE VECES superior a las cometidas por los propios ciudadanos suecos, el Triburral juzgante sueco(?) sentó la burrisprudencia de que lo dicho por el Sr. Hess es constitutivo de un delito de incitación al odio, independientemente de la posible veracidad de lo dicho. O sea que lo único que importa es la Corrección Política, que según el nuevo dogma está siempre por encima de la Verdad; no hace falta decir que a la Libertad de Expresión el docto Triburral ni la menciona en su peculiar sentencia.

En cuanto a los españoles, bástenos recordar las injerencias cometidas por la entonces Comisaria de Interior de la “Unión” Europea, la sueca Cecilia Malmström, en contra de nuestra Guardia Civil por sus necesarias actuaciones para la custodia y protección de las fronteras de Ceuta y Melilla.

Y ahora, justo cuando los buenos ciudadano suecos empiezan a tomar conciencia del problema de orden público y seguridad que supone la comunidad islamista en Suecia, en otros países escandinavos, y en el resto del mundo, nos salta la mismísima ONU con que Suecia tiene que hacer todavía más(?) en cuando a “combatir los crímenes de odio contra los musulmanes y otras formas de discriminación étnica”; no contentos con ello, algunos estados miembros del bebedero de patos ese que es la ONU, también protestan y/o acusan a la policía del país de excesiva violencia; y por si no bastase con toda esa progrescopetería  exigen a Suecia, el país más políticamente correcto de la tierra, un millón de años de socialdemocracia no perdonan, la creación de una Agencia Nacional de Vigilancia de los Derechos Humanos.

De hecho Suecia ya dispone de una policía especial, el Säpo, dedicada entre otras cosas a la lucha contra el terrorismo y el contraespionaje , y que también se ocupa, muy especialmente, de la protección constitucional, que implica también la vigilancia contra el racismo y los llamados “crímenes de odio” que pueden, en la práctica, resumirse con la palabra preferida por la progrescopetería: ISLAMOFOBIA. El 90% de la llamada “protección constitucional”…consiste en la protección de la Corrección Política. Pero es evidente que al Bebedero de Patos, Naciones “Unidas”, esto no le basta.     De repente su país insignia en lo de la corrección politica necesita hacer más; ¿y cómo han reaccionado las autoridades suecas ante el despropósito de Naciones “Unidas”?…pues sin ir más lejos el primer ministro ha dicho  que “tenemos que ser honestos y admitir que en Suecia tenemos problemas en lo concerniente a los crímenes de odio. Ahora tenemos que mirar y analizar las críticas”; ¿hacen falta más comentarios ante semejante servilismo de la primera autoridad política del país?. No hay que perder de vista el hecho de que en el país hay numerosas “zonas islámicas” en la que los ciudadanos normales no pueden entrar…incluidos bomberos y ambulancias, y últimamente la mismísima policía tampoco. Pero a la ONU no le basta.

Y es que idolatrar al Bebedero de Patos también entra dentro de la corrección política: el 80% de los estados miembros de la ONU son dictaduras corruptas o teocracias islamistas que odian a Occidente por su superioridad cultural y social.

La ONU lo ha dicho oficialmente: la Corrección Política es ya dogma de fe y norma de obligado cumplimiento.

¡ O L E !