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Porque antes del fraternal reencuentro de correligionarios entre Raul Castro y B. Hussein Obama, en Estados Unidos estaba prohibido fumar los míticos Habanos

 por lo que los fumadores norteamericanos de estos cigarros puros estaban en inferioridad con respecto a todos los demás fumadores del mundo, cuyas naciones no se habían adherido al embargo de este excelente producto cubano sólo rivalizado, quizá, por algunos puros filipinos; yo mismo, cuando era fumador, mi cigarro preferido era el Coronas filipino.Sin embargo, recuperar el mercado norteamericano no le va a resultar tan fácil a la industria tabaquera cubana, debido a la persecución que sufren los fumadores de tabaco en Estados Unidos; enfermiza moda, la de esta fanática persecución, que se ha ido implantando en ese país desde mediados de los 80, y que, como todo lo malo, se ha ido extendiendo irremisiblemente por toda Europa.

Estos Talibanes del Aire Puro, enemigos del consumidor de tabaco en sus modalidades de fumador de cigarrillo, cigarro puro, y pipa, han hecho que el consumo de puros y habanos haya disminuido en Occidente, y que la posible apertura del mercado estadounidense sea menos fructífera para Cuba de lo que sería deseable.

Pero hay una ventana a la esperanza, unos brotes verdes. Muchos de estos talibanes anti-tabaco en realidad no están contra el humo, sino contra la industria tabaquera, y en Estados Unidos, donde se inició este talibanismo antitabaco, empieza una fuerte corriente pro “fumeteos alternativos” que antes estaban prohibidos, o sea hierba, marihuana, similares, y derivados. El resultado será que lo que antes estaba prohibido, ahora está permitido (marihuana) y lo que antes estaba permitido ahora está prohibido (tabaco).

Y esta vuelta de tortilla   es aprovechable para la industria tabaquera, reconvirtiendo la base de sus productos (marihuana en vez de tabaco) y reconvirtiendo a los clientes, que de ser fumadores pasarían a estar fumados; al fin y al cabo fumar tabaco, sobre todo puros Habanos, es hábito burgués, y estar a la moda es mandatorio para la caspa política; por cierto…¿la caspa se puede fumar?…sólo pregunto…

Y una vez reconvertida la industria tabaquera a marijuanera, el producto estrella que podrían ofrecer los Castro al fumador colocado o “fumado”

sería el Cigarro Puro de Marihuana o Habano de Marihuana. Esta reconversión sería sólo parcial, puesto que en Asia, menos idiotas, seguirían con los cigarrillos y habanos de toda la vida; el tabaco es aromático y la hierba apesta; el Habano de Marihuana se diferenciaría del porro en lo mismo en que se diferencia el Habano clásico del cigarrillo común: la envoltura de ambos habanos se hace con la propia hoja de la planta, en vez del papel de fumar usado para porros y cigarrillos.

El problema de la estrechez de la hoja de María

comparada con la del Tabaco  sería un problema perfectamente solventable por los fabricantes de cigarros puros, y como el antiguo Habano Convencional, el Habano de Marihuana daría prestigio tanto al que lo elabora como al que lo fuma.

Tan elegante sería fumarse un Cohibas como un Cohínnabis, o un Montecristo como un Montemaría, por poner ejemplos de marca; con el valor añadido del colocón, además.   

Así que fuera preocupaciones, esto lo legalizan cualquier día. El buen estilo es lo que importa así como la continuidad artesanal de la elaboración de Habanos.

Esta nueva alianza de correligionarios es positiva si se reciclan un poco algunas industrias y otro poco unos hábitos.