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Farándula buena: “Si votar cambiase alguna cosa, haría tiempo que estaría prohibido,” (Coluche, poster-foto de abajo) Coluche, cómico francés (1944-1986) candidato a Presidente de la República Francesa en 1981; su muerte en 1986, a causa de un accidente de moto, originó rumores de que el accidente fue en realidad un asesinato (sabotaje) cometido por elementos (esbirros) al servicio del sistema. Solidario con los más desfavorecidos, creó una institución de caridad, Restos du Coeur, para alimentar y dar cobijo a los pobres; un grupo de artistas y colegas, conocidos como Les Enfoirés, los gilipollas, contribuían con una gala benéfica anual.

Este cómico es sólo una muestra de la contribución positiva que intelectuales y artistas pueden hacer a su país, contribución ejemplar consistente en crítica al sistema (contribución intelectual) y en obras de caridad (contribución material).

Es un sólo un artista más de la farándula buena, pero hay otros, como por ejemplo el actor James Steward (que además era general de aviación) o el gobernador de California y luego presidente de los Estados Unidos de América, Ronald Regan.

 

Pero no todo es bueno también hay…

Farándula mala: ahora mismo están de moda,foto de abajo, elementos de la casta académica, demasiado pedantes para hacer gracia. Nada cómicos comediantes españoles, de la escuela Pupitre & Teatro, niñatos de extrema izquierda, autoproclamados adalides de la democracia, azotes de la Casta Política, y Cruzados contra la Corrupción. Con vocación de asaltantes celestiales, alguno incluso llega a expresar admiración por las palabras del Papa Francisco en el Parlamento de Europa, llegándosele a conocer por ello como Pablo el Converso a pesar de su fobia al clero católico y sus colegios concertados; no se les conocen obras de caridad personales ni a nivel de grupo (partido político), pero en cambio ellos sí reciben subvenciones y ayudas bolivarianas e islámicas. Su lado comediante y “artístico” lo dan a conocer mediante múltiples contradicciones e histrionismos narcisistas(foto de arriba), hasta el extremo de pensar en convocar una macromanifestación para finales de Enero en Madrid, con el único propósito de averiguar lo guapos y simpáticos que caen al personal.

Pero hasta lo malo pasa de moda, y se vuelve…

Farándula decadente:  también conocida como peña de la ceja(foto arriba), en honor a su mentor Zapatrenes (foto de abajo)

, su momento ha pasado, y de estar casi totalmente subvencionada por el Estado, ahora, con otro gobierno y ya vacía la hucha, poca cosa les cae; están política y artísticamente casi acabados. Su sectarismo político era mas castrista que bolivariano; alguno está a la espera de ser absorbido por la casta universitaria, que es la farándula mala actual que les ha desplazado del candelero.  

Farándula fea:

 (foto de arriba); esta farándula la compone en realidad un solo personaje, de ficción, protagonista de IT, la novela del 

  maestro del género de terror Stephen King. Foto de arriba, cubierta (paper back) de esta obra, parece que se trata de una primera edición, y es la que yo he tenido el gusto (terrorífico) de leer por primera vez.

No se trata a primera vista de un personaje político, pero tanto su hábitat  (alcantarillas y cloacas), como su modus operandi (atrae a sus víctimas, niños inocentes, mediante regalos engañosos) le cualifican como criatura política.

Foto de arriba, la sectaria criatura acechando a los niños, sus víctimas inocentes, bajo las cloacas de Derry, pequeña ciudad de ficción del estado de Maine, también fruto de la maravillosa imaginación de Stephen King.

Bien mirado, este payaso-ogro, es el más representativo de los comediantes con aspiraciones políticas.

“Las urnas no tienen cerebro; el sitio les hace falta para los votos”

(“Ballot boxes don’t a have brain; need the room for the votes”)

-Joao Camoens do Amonal, célebre poeta e insurrecto portugués-