31 de Enero será la fecha fijada en principio para esta convocatoria, en forma de manifestación por las calles de Madrid; hora e itinerario por concretar más adelante. Sugiero incluir la calle de de Alcalá en el itinerario,  por lo de la falda almidoná

incluyendo la misma puerta de Puerta de Alcalá

como punto de inicio o final de la marcha, que siempre pasaría, como es preceptivo para este tipo de saraos, por la Puerta del Sol. Y sin miedos ni complejos se procedería así, con esta marcha o manifestación, a cumplir con el objetivo narcicista de los convocantes, que no es otro que el de sondear lo simpáticos que nos caen, y lo guapos que nos parecen; de ahí la sugerencia de que pasen ese día por la calle de Alcalá: se está mas guapo con la falda almidoná. El 31 de Enero cae en Sábado, día laborable para el comercio y la hostelería de Madrid, y el motivo de la “manifa” es el que el convocante quiere saber lo guapo que es, y por eso convoca el festejo en solitario,  sin contar con IU u otros socios potenciales para la formación de un eventual Frente Popular.

El perjuicio para el tráfico tanto rodado como peatonal, así como para la actividad comercial de la Capital, no tiene el fin de concienciar o protestar sobre los problemas graves, reales o imaginarios, que afecten (real o supuestamente) a la comunidad y/o al contribuyente; es sólo para que un grupo de niñatos de la casta académica, constituidos en un partido político más, hagan un sondeo que cuyo resultado les afecta a ellos y sólo a ellos, y que a nadie más interesa.

El perjuicio económico que afecta al tráfico y a la actividad comercial puede considerarse como indirecto; por el contrario el perjuicio económico debido a los recursos públicos que se tienen que dedicar a una manifestación es directo y fácilmente cuantificable. La seguridad ciudadana, el mantenimiento del orden, y regulación del tránsito, son a cargo del erario público, y proporcionados por el Ayuntamiento y el Estado.

El convocar a los simpatizantes de ese partido, ya casta, y su presunto programa político (¿anti?) económico, también es prepotente; si hubiesen en sus filas elementos medianamente inteligentes, no acudirían a la convocatoria por entender que su tiempo es más valioso que para servir de globo sonda de unos niñatos caprichosos.

No dejen que unos niñatos que juegan a la política abusen de su buena fe: ignoren la convocatoria.

(Se entiende que los poderes públicos actuales no se atreverán a denegar esta costosa manifestación en base de que no tiene interés público, para eso hay que tener madera de gobernante, que no ya de estadista)