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(Condenado a 7 años de inhabilitación el portavoz de IU en Asturias por prevaricación. Link, ABC http://t.co/YwQEjRDcAV)

Otra ley tampoco derogada de la nefasta legislatura anterior, 2004-2012, ha vuelto a ser noticia, esta vez en las crónicas de sucesos, y en Asturias, como un caso más  de corrupción y negocios sucios.

Ley con carácter retroactivo, la de la Memez Histérica, o Ley del Mal Perder del Energúmeno,

diseñada para crear tensión entre los españoles bajo pretexto de las ya olvidadas guerra civil y periodo de postguerra, cuyos posibles delitos, de uno y otro bando, fueron legalmente (mutuamente) perdonados por la consensuada ley de Amnistía de 1977 y la propia Constitución de 1978, aún vigentes ambas; hechos ya casi olvidados por los españoles de los años 70, cuya mayoría, ya entonces, sólo los conocía, según la edad, por padres o abuelos, que fueron los verdaderos combatientes que, en uno u otro bando, habían intervenido directamente en la acción; y estos protagonistas, de hecho, con el paso del tiempo y gracias a la personalidad noble de la mayoría de ellos, habían dejado atrás estos acontecimientos sin inútiles rencores.

Y así fue hasta el año 2004, ya que hasta entonces, el asunto de la guerra civil y postguerra era historia que no afectaba personalmente a ningún español normal; casi nadie se acordaba de esos históricos y ya muy antiguos episodios y, en cualquier caso, había consenso entre los españoles de bien en dos cosas: 1) aquello había ya pasado y 2) aquello no debía repetirse. No digo españoles de ambos bandos porque ya no existían bandos; no existían en 1978 y menos existían, veintiséis años después, en el 2004…

pero el Iluminado tenía otras ideas para nuestro futuro: la Ley de Memez Histérica, que con una elevada DOTACIÓN ECONÓMICA buscaba el enfrentamiento entre los españoles, básicamente tildando de ser “los buenos” al bando perdedor de la guerra, el suyo por supuesto; consiguientemente “los malos” eran los del bando ganador. Naturalmente el mérito aducido era que a los perdedores (“los buenos”) los había elegido “democráticamente el pueblo” y lo que “sale de las urnas es sagrado” y “blá blá bla”, ole y ole tracatrá…; los progresistas no tuvieron inconveniente en identificarse con el bando del Iluminado, por perdedores y por su urnalatría compulsiva (les va la marcha) y enseguida empezaron a atacar a “los malos” vencedores (la gente normal)…

y a pedir subvenciones

para que con esas dotaciones

y unos picos, palas, y azadones(*) 

desenterrar, ¡oh! camaradas,

a nuestros democráticos pendones,

o, aun mejor, de esas subvenciones,

quedarnos con unos cuantos doblones.

Y dicho y hecho, a ello se pusieron, llegando con su celo revisionista, en el punto álgido de la égida Zapatrenil, a hablar de desenterrar las tumbas del Valle de los Caídos, de exhumar el cuerpo del Generalísimo, para ellos Invicto, y de paso volar toda la obra del Valle, la gruta con su Basílica y la Cruz; o, ya puestos, todo el monte.

El actual gobierno no ha derogado casi ninguna excentricidad del Iluminado y esta Ley de Memez Histérica   no ha sido una excepción. Este gobierno trata de arreglar tímidamente la contabilidad del Reino, y sólo la contabilidad,…todo lo demás, o bien le da miedo, o bien se la trae al pairo.

Y así el Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha condenado a este portavoz de IU por fraccionar ilegalmente contratos para construir  monolitos de señalización de tumbas de “víctimas del franquismo”,

 en cumplimiento de esta Ley que no se atreven a derogar los que mandan(?) ahora en España.

(*) Me he permitido parafrasear un poco las “Cuentas del Gran Capitán)