“Ambulance chaser”: literalmente, perseguidor de ambulancias; en idioma americano es una expresión con la que la gente define, por lo general metafóricamente, a un tipo especifico de abogado que no suele llevar muchos casos, por lo que está al acecho de cualquier oportunidad para ofrecer servicios innecesarios a víctimas que no lo son, mediando y litigando contra inexistentes responsables o culpables.   

    Con ello este tipo de abogado ha dado un paso más allá de lo que es el típico letrado desaprensivo que acepta todo tipo de casos que el cliente le solicite, tenga o no razón, incluso a sabiendas de que no puede ganar; por el contrario, al Ambulance Chaser (perseguidor de ambulancias) el cliente no le busca, él busca al cliente; es más, el cliente ni siquiera sabe que es cliente hasta que el Ambulance Chaser da con él.

Los accidentes y las presuntas negligencias médicas (Hola, me llamo Bill y esta velada seré tu abogado)

son terreno abonado para el Ambulance Chaser, de ahí el nombrecito; de todos modos no suele despreciar otro tipo de casos, también le gustan los temas laborales, de discriminación racial, y medioambientales, por ejemplo.

El modus operandi de estos “juristas” es buscar a un hipotético incauto o incauta que en principio está conforme y agradecido por el trato recibido, además de contento por haber salvado la vida, y que considera lo sucedido como un desgraciado accidente sin culpables o responsables a quien culpar o reclamar; hasta que……por ejemplo recibe un mensaje como este, evidentemente británico en este caso, de la foto, “Mje.gratuito: nuestra documentación indica que Vd. podría tener derecho a 3.250 Libras por el accidente”; lo usual es que el hipotético Ambulance Chaser le coma el coco al futuro cliente y falsa víctima con información manipulada y verdades a medias para así despertar su ira al convencerle de que es injustamente tratado, y su codicia haciéndole creer que tiene derecho a una indemnización; además, hipotéticamente, un mal entendido, unas palabras mal escogidas, o las hipotéticas y desafortunadas declaraciones de alguien, le facilitan mucho la labor al hipotético Perseguidor de Ambulancias, o Ambulance Chaser. Incluso, podrían tener fundamento, prosperar, y parecer razonables, las demandas que se limitaran prudentemente a estas hipotéticas e injuriosas declaraciones.

Y el fin de todo ese “ejemplar proceder” o modus operandi del Ambulance Chaser es pecuniario vía honorarios profesionales; pero si el caso tiene una previa e importante  atención mediática, la notoriedad y fama que el letrado puede adquirir con la demanda o demandas, son motivaciones mayores que las crematísticas para esta clase de profesionales. Un letrado desconocido tiene poco que perder y mucho que ganar dejándose ver en la tele; hipotéticamente.

Las probables consecuencias negativas que al incauto o incauta demandante podrían acarrearle una demanda sin base ni justificación, una demanda que incluso desafiara el sentido común, no son mas que daños colaterales para el perseguidor de ambulancias; estas consecuencias negativas podría ser contrademandas y sentencias contrarias que conllevan, como mínimo, el pago de las costas judiciales por parte del demandante, nunca del letrado, su mero representante ante la ley; hipotéticamente.

Otra consecuencia, también muy dura, para un demandante mal aconsejado, en un caso de relevancia mediática, sería la de estar mal visto o, como mínimo, quedar socialmente en ridículo, y perder la simpatía y cariño que se tenían, antes de poner el  pleito, de familia, amigos, colegas, y conocidos.  

Sin mencionar lo difícil que es terminar con los embrollos legales una vez iniciados, sin razón ni necesidad.  

(Sí, conozco la diferencia entre abogados y garrapatas. Las garrapatas se desprenden cuando te mueres.)

“Pleitos justificados empañan ánimos; pleitos frívolos amargan al más feliz de los mortales”.

(Joao Camoens do Amonal, el ilustre poeta e insurrecto portugués)