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Agradable tema para una fría mañana invernal, el de los intrépidos abordajes de estos heroicos militantes progresistas metidos a melenudos marinos. En la foto, el Artic Sunrise de Greepeace, Green Piss o Pipí Verde para los amigos, buque curtido en mil justas batallas contra el Imperio Burgués de Occidente, gracias a su aguerrida tripulación.

El último enfrentamiento contra las Fuerzas del Mal al servicio del Imperio Burgués tuvo lugar en aguas españolas cercanas al Archipiélago Canario, enfrentamiento inconcluso, ya que el insigne navío, Artic Sunrise, tuvo que retirarse (estratégicamente) por la presencia de fuerzas enemigas muy superiores en número y armamento; nada menos que dos botes semirígidos fuera borda como el de la foto que 

, aunque ejemplar de uso recreativo, puede dar idea de la peligrosidad que entraña utilizar tan potentes embarcaciones, habida cuenta de que además estaban apoyadas por, y tenían su base en, el B A M (Buque de Acción Marítima) Relámpago; pintado de gris, como un barco de guerra, y todo. Tamaña flota, a todas luces desproporcionada, está destinadas a proteger al buque Rowan Renaissance, al servicio de Repsol para buscar petróleo para el Imperio Burgués en aguas de España con permiso del gobierno español; desfachatez de desfachateces y despropósitos imperialistas.(foto de arriba, imperialista burgués en pleno y reaccionario contraataque)

Porque, vamos a ver, ¿para qué queremos el petróleo los burgueses?; pues para echarle gasolina a nuestros burgueses, potentes, e imperialistas carruajes sin caballos, los letales automóviles que son enemigos mortales del planeta por causar el destructivo cambio climático.

Y como justo castigo, nuestras necesidades energéticas tendrían que estar siempre supeditadas al albur de los productores enemigos del Imperio Burgués Occidental, bolivarianos, y/o


Islamistas, 

    en su mayoría.

Ya que sabido es que el petróleo cuanto más tercermundista, menos contamina: a toda costa hay que impedir que reductos burgueses como España produzcan su propio petróleo, que ya es excesiva la producción de Estados Unidos, Canadá, y Noruega; la producción de este último país, Noruega, tiene cierta excusa, dada su extremada corrección política.

En su honrosa retirada, con dos heroicas bajas (ya dadas de alta), el en mil batallas curtido Artic Sunrise, tuvo que buscar refugio en el puerto español de Arrecife, Lanzarote, donde las Fuerzas de Mal lo tienen retenido a la espera de las represalias del Imperio Burgués, 50.000 euros de multa, por ejemplo; precio barato para un buque y su aguerrida tripulación que quiere emular las hazañas del insignia de la flota, el Rainbow Warrior, hundido en épica acción en Auckland,  

Nueva Zelanda.

Pero es nuestra indiferencia e incomprensión lo que más les duele a los nautines navalines de nuestra navalizada progresía.