PRIMER CUENTO

El Muy Honorable Arturo Mas estaba preocupado por las consecuencias que a su persona podía depararle haber convocado una especie de referéndum ilegal secesionista; esclavo de sus chulescas fanfarronadas, que no de su palabra, se vio obligado por sus socios a sacar las urnas para un referéndum por el ya desconvocado. Era el votar por votar, en un acto declarado ilegal, constitutivo de un delito de alta traición.

Y aunque bastante confiado y seguro de si mismo parecía, en el fondo pequeñas dudas le reconcomían;  “¿y si Rajoy cambia de idea, cumple su obligación, y pasa a la acción?, o aún peor ¿y si le obligan?…encima ha estado todo este fin de semana en Australia…¿y si en ese tiempo hubiera sido derrocado por un cuartelazo?” …La mala conciencia le provocaba terrores nocturnos y ardores de estómago…

Y resulta que ayer se entera por el mismo Presidente Rajoy de que este le entregaría una carta personal en su próximo viaje a Barcelona, previsto el Sábado día 29 de este mes.

Intrigado por el posible contenido de la carta, abre la mochila en la que transporta al ex-Honorable Jorge Pujol, y le pregunta, preocupado: -“Jorge, ¿no será para decirme nada malo lo de la carta?…no nos habrán encontrado otra cuentilla por ahí afuera…” y el muy (ex) Honorable Jorge Pujol (sabe mas el diablo por viejo que por diablo) le contesta: -“Ahora ya si que te han confirmado que puedes estar tranquilo al 100 por 100, es oficial que no te harán nada”.

“Y, eso, ¿por qué?”, pregunta, con visible alivio, Arturo Mas; y le contesta el sabio y (ex) Honorable Jorge Pujol: “porque, como ya deberías saber, oh hijo mío, quien te escribe cartas NUNCA te manda a la Guardia Civil.”

Y feliz y aliviado, ya recuperada su arrogancia (que no la seguridad en si mismo que nunca tuvo) quedó el actual y muy Honorable Arturo Mas.

PRIMER ANIMALITO: IMPUNIDAD ASEGURADA

SEGUNDO CUENTO  Y aquí pasamos a contar el cuento del segundo animalito, el Loro Mal Hablado, Mordaz, e inoportunamente sarcástico…

…así que érase una vez un Loro mordaz que con su vocabulario y groserías traía neurasténico a su bondadoso, aunque justo y severo, dueño; y bien que el dueño rogaba al maligno Loro que moderase su lenguaje, sobre todo ante terceras personas. Y ni que decir tiene que intentaba por todos los medios predicar con el ejemplo, hablando él mismo con mesura, corrección y tonos bajos…nada, el Loro como quien oía llover, con sus tacos e impertinencias, sin inmutarse; sesiones de música clásica relajante daban todavía peor resultado: ¡QUÍTAME ESA MIERDA!, exigía el malvado Loro. Y un día, y otro, y otro…hasta que al bondadoso, aunque justo y severo, dueño se le acabó la paciencia, y…

…y le encerró en el congelador, con la comida; al principio todavía podían oírse los insultos y las estridentes palabrotas del deslenguado Loro, “SÁCAME DE AQUÍ MARICÓN QUE TE COLGARÉ DE LOS HUE…”, de los hue…y de repente, silencio sepulcral (además estos congeladores industriales de por si tienen algo de sepulcro), por lo que el bondadoso, aunque justo y severo, amo del Loro, preocupado por el bienestar de su mascota…

…abre la puerta del congelador, y saca con la mano al Loro; y, ya a salvo, el Loro le dice: “gracias amado dueño, sepas que desde este momento te expreso mi más profundo arrepentimiento por mi anterior mal comportamiento e intolerables groserías; prometo pues, que en futuro haré gala de la cortesía y buenos modales que tú, bondadoso aunque justo y severo amo, y tus visitas, sin la menor duda merecéis.”

“¡Ondiá!, ¿qué le habrá pasado al Loro?”, pensó el bondadoso, aunque justo, severo, y ahora sorprendido amo; pero en voz alta dijo al Loro que era otra vez bienvenido al hogar, y que estaba orgulloso del propósito de enmienda de su mascota.

Y el ya domesticado animalito agradeció el perdón de su amo, su bondadoso aunque justo y severo amo.

Ya instalado en su lujosa jaula, preguntó en tono de voz bajo y cortés a su justo, severo, aunque bondadoso amo “amado, severo, aunque justo y bondadoso amo, ¿podría preguntarte respetuosamente qué te hizo el pavo congelado que tienes en el congelador?”.

SEGUNDO ANIMALITO: IMPUNIDAD PERDIDA.