…al inocente Excalibur en el colmo de la ridícula obsesión que tiene el país con la puñetera política de los cojones; y perdonen el lenguaje, pero el tema no da para más finuras.

Resulta que desde el Ministerio de Sanidad, o desde la Comuna Autónoma de Madrid, o desde el Ayuntamiento, se decidió que había posibilidades de que el inocente Excalibur fuera portador de Ébola y que, de ser así, podía contagiarlo; consecuentemente, se decidió, curándose en salud (y no es coña), sacrificarlo.

Lamentable y penosa decisión, cierto, pero quizá necesaria; la comuna científica no pudo garantizar al cien por cien que el pobre perro no representaba peligro real de contagio…

por lo que vistas así las cosas, el sacrificio del animalito fue una decisión prudente; lamentable pero prudente…

…y así tenía que haber quedado la cosa, como un triste episodio más, hasta que algunos aprovecharon lo sucedido para montar, una vez más y con este pretexto, otro pollo, el penúltimo de los muchos que montan desde que oficialmente no gomierdan; justo por el motivo de que no gomierdan, digo, nos montaron a los ciudadanos(?) este pollo…

…con el resultado de una conclusión simplista en un país de simples: si te gustan (o tienes) perros, eres de izquierdas y políticamente correcto, y si no te gustan eres de derechas y un cabrón. El tópico del mastín que guarda la mansión de su aristócrata amo frente a la villana plebe se ha obviado y olvidado convenientemente, cosa por demás fácil en un país tan poco leído.

Y así se vuelve a dividir lo que queda del país,  esta vez en izquierdas canófilas contra derechas canófobas; brillante dentro de lo demencial de todo este asunto, con el agravante de que a la mayoría no nos importarían una mierda ni la política ni los políticos, salvo porque tocan mucho los cojones.

Ahora el gusto por los perros le indica al imbécil la tendencia política del ciudadano; así como suena, imbécil sin paliativos ni perdón.

A los que nos gustan los perros que no se nos insulte diciendo que somos políticamente correctos o progresistas, que viene a ser lo mismo: dan por saco igualmente.

¡Pobre Excalibur!, que bastante triste ha sido su fin, como para que encima se le utilice políticamente en el país con los políticos más corruptos del mundo. 

Y termino con una idea positiva: una colecta para obsequiar otro perro a Teresa y marido, para cuando esto termine felizmente y vuelvan a casa. Idea que a personas normales se les ocurre mucho antes que la de organizar otra “manifa” para armarla.

(*) En recuerdo de los 121 niños fallecidos a causa del ébola ayer en Sierra Leona; en el cielo estén.