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Si el PESCADO fuese para comer, la Naturaleza no hubiera puesto los PECES bajo el agua”.   (Joao Camoens do Amonal, célebre poeta e insurrecto portugués)

No parece lógico que a esas criaturas que nadan en nuestras peceras se las llame PECES.

(foto de arriba peceras con eso que llaman PECES dentro)

Nos hemos acostumbrado a llamar PEZ a eso que nada en las peceras, y en casi cualquier otro idioma esto no sería un  problema, pero pasa que en español tenemos una palabra para designar al PEZ capturado, y esta palabra es PESCADO.

(foto de arriba, a ese bicho muerto tan feo lo llaman PESCADO; foto de abajo un PEZ  que sigue siendo un PEZ porque aún no se ha dejado pescar).

Porque resulta que la palabra PESCADO, que es el participio del verbo PESCAR, se ha convertido en sustantivo que se aplica a todo PEZ que, por tonto, se haya dejado pescar o capturar; el muy tonto, como lo han pescado, ya no es un PEZ sino un PESCADO; el PESCADO viene a ser algo así como un PEZ, pero degradado; por dejarse pescar; por tonto.

Porque para acabar aquí, en el plato de un piscívoro, primero tiene que haberse dejado pescar; un millón de años dejándose pescar avalan su “inteligencia”.

Related image(foto de arriba, izda, PESCADOR falla e increíblemente el PEZ aún insiste)

(foto de abajo: PESCADO posando para la cámara en el plato de un piscívoro; pescado, freído, y fotografiado)

Esta es la idea más común cuando oímos la palabra PESCADO; esta es la imagen que evoca.

El PEZ tiene un arma que debería ser disuasoria, que es un parásito con nombre de baile griego, Anisakis, pero la lentitud en su actuación tóxica y/o alérgica sobre el voraz piscívoro, hace que este lo devore de todas maneras; con espinas y todo, si hace falta; o si fuera o fuese menester. Anisakis o no Anisakis, la alarma causada ante alguna intoxicación de este parásito, es olvidada rápidamente por la memoria de PEZ de los piscívoros: “de lo que se come se cría”, pues eso.

(foto de arriba tres piscívoros (3) posando con la camioneta “pick up” gris al fondo; a la pick up le va más la gasolina que el pescado, seguro que por la cuestión de las molestas espinas.)

Pero, volviendo a las peceras, hay una más que razonable teoría de que a esas cosas que hay nadando en las peceras se las tendría que llamar PESCADOS, no PECES; “¡ah caray!” se dirá, sorprendido, más de uno. “¿Eso por qué?”, se preguntará algún incauto; “esas cosas están vivas y sanas”, tratarán de razonar…

….pues razonemos. (foto de arriba, máquina de cavilar).

Primero veamos esta imagen de una pecera con su okupa dentro

¿Cómo ha llegado ahí?…sí, ¡”ah caray”!…alguien lo ha tenido que poner ahí; y para que alguien lo haya puesto ahí, otro alguien lo habrá tenido que pescar…¡ah caray!!!, sí…

O sea que lo que tenéis en la pecera no es un PEZ, sino un PESCADO.

Y teniendo en cuenta además que esos peces vienen de ríos o piscifactorías, pasan a estanques, luego a los acuarios de las tiendas, antes de llegar a las peceras de sus dueños, no sólo son PESCADOS, si no que además se los podría llamar con propiedad PESCADÍSIMOS; independientemente del tamaño del porta-anisakis.