Visto en la autopista entre Salamanca  y Ávila un camión tráiler portugués que portaba la preceptiva (en Portugal) placa de aviso “VEICOLO LONGO”;

 

estos vehículos son bastante comunes en esta vía ya que es una de las principales rutas que comunican Portugal con España, y potencialmente con el resto de Europa. Es también la ruta más rápida que por carretera une Madrid y Lisboa y/o Portugal centro.

O sea que nada inusual el ver este camión en particular a no ser por el detalle de la gran bandera de Portugal que portaba en la parte trasera del mismo.

Ya estábamos en España, más cerca de Ávila que de Salamanca, era el 26 de Junio, así que la bandera la habían puesto seguramente con motivo de los mundiales de futbol que se celebraban en Brasil. Probable pero también lo de menos.

Porque el que un vehículo portugués circule en Europa, o en cualquier lugar de la Península Ibérica, o Baleares, luciendo su bandera no requiere excusas ni explicaciones.

Y aquí está el agravio comparativo (uno más de millones) del que “disfrutamos” los españoles, no en Europa, pero sí en puntos del territorio español de la Península Ibérica y en (todo) Baleares.

Porque si en esos “puntos negros” (a lo mejor hay decir puntos subsaharianos) se nos ocurriera mostrar en nuestro transporte particular esta bandera, escabechados estaríamos en nuestro propio País.   

 Y no veas la que te pueden montar enseñando está versión:

Si con la primera son capaces de quemarte el coche o “veicolo longo” (camión tráiler), por llevar la segunda también te lo queman…contigo dentro.

De las “simpáticas” (comparadas con las salvajadas de ahora) anécdotas de los ochenta, hemos pasado al talibanismo nacionalista o NAZInalista de estas fechas.

Y, si no, comparen la diferencia y comprueben la evolución, con esta anécdota verídica de los ochenta:

“Habíase una vez, en aquellos años de finales del siglo pasado, una empresa multinacional cuya sede en España estaba ubicada en Barcelona. Tenía o tiene la empresa un representante de origen asturiano. Este representante paseaba por toda España un voluminoso muestrario, por lo que las distancias recorridas (en su vehículo propio, lo habitual entonces) eran largas. Por ello se decantó por coches diesel, por su consumo ajustado, pero diéseles de los más grandes, cómodos y potentes que se podía permitir; por lo que cuando tuvo oportunidad compró a un colega y amigo de confianza (por cierto de Madrid) un Mercedes Diesel seminuevo, ideal para su trabajo. Y muy bueno que le salió el coche…que tenía sólo (a los ojos de la empresa) un inconveniente. ¿Adivinan?. Pues adivinan Vds. bien: la matricula, letra M…de MADRID. La mismísima Madrid, Villa, Corte, y Capital de España. En esos días a este Sr. asturiano, agente comerciaL, la empresa le había ascendido al cargo de supervisor comercial (o algo por el estilo) que le obligaba a menos carretera, pero a circular más por BARCELONA. El nuevo cargo le hacía más visible a los catalanes que al resto de España. Con lo que la empresa le tuvo que buscar otro Mercedes; sólo había disponible un modelo mejor, más nuevo (de hecho casi nuevo) y bastante más caro. Y la empresa lo adquirió para su empleado, haciéndose cargo de la diferencia, en su totalidad. Y este buen empleado (que tenía que estar muy bien conceptuado) tuvo nuevo cargo y nuevo coche…CON MATRÍCULA DE BARCELONA“.

Hoy día este representante estará probablemente jubilado, quizá viviendo en su Asturias. Hoy en día su empresa, conocida multinacional del ramo*, quizá se haya desubicado de Barcelona; y si no, seguro que lo está considerando muy seriamente, como todas la demás.

*No doy nombres para no provoca represalias.

Y termino con un Himno adecuado al tema, a modo de hasta luego.