Según el Collins, diccionario de bolsillo Ingles-Español, esta es una palabra compuesta de:

Smart: inteligente, listo/”vivo”rápido.

Phone: teléfono.

smartphone O sea que podemos asumir que un Smartphone es un artilugio, que quizá  no inteligente en el sentido más clásico, sí que podríamos considerarlo por lo menos listo, un teléfono lo bastante avispado como para sacarnos de apuros, si somos usuarios algo “densos” de mollera y mas bien lentos de reacciones.

Y sólo podemos imaginar las funciones que tienen, y los servicios que nos pueden prestar a los menos favorecidos en el área de la azotea; en suma, serían de considerable ayuda para los poco espabilados o demasiado inocentes y cortos de entendederas. También sería de utilidad a los desmemoriados, a los irreflexivos, los lanzados, y demás personas que van de kamikazes por la vida.

Sin llegar a pensar por nosotros, sí que pueden anticiparse a muchas meteduras de pata nuestras, como usuarios, incluso antes de cometerlas.

-Así, por ejemplo, nunca nos dejaría utilizar este tono de llamada o aviso en un aeropuerto, en una comisaría, o en un cuartelillo de la Guardia Civil:

-Entiende este teléfono inteligente (o sólo espabilado) que esta tonadilla sería tomado en esos lugares con poca ecuanimidad para con nuestra integridad física. No insistan, el Smartphone tiene sus razones. Búsquense otros tonos mas adecuados para esos sitios, como por ejemplo:

-Al ansioso que para coger el tren de las 16,35 trata de poner el despertador del Smartphone o el de cuerda de la mesilla de noche (el Smart lo ve todo) para que suene a las 5 de la mañana,  le saltaría con un: “NO POR MUCHO MADRUGAR AMANECE MÁS TEMPRANO, GILIPOLLAS”, ampliamente justificado. Lo de gilipollas.

-Al cabreado que contesta el teléfono de la oficina (recuerden: el Smartphone todo lo ve y todo lo oye) con un  desabrido”¿QUÉ QUIERE?”, el Smartphone le corregirá con robótica precisión para que el que está al otro lado del teléfono oiga (por ejemplo, sólo es un decir) “Filesa y Timo Export, ¿en qué puedo ayudarle?”…el Smartphone es consciente de que el que está en la calle podría ser su propio jefe llamando desde la calle; o puestos en lo peor, desde la cárcel.

-Al impenitente don Juan que (con motivo) tiende a confundir los nombres de sus numerosas amadas, el Smartphone le proporcionará el nombre correcto de cada novia en cada ocasión. Y si habla por teléfono le corregirá cuando haga falta; la novia de turno oirá pronunciar siempre su nombre verdadero y no el de otra, cosa que queda muy fea.

-Al casado o comprometido que pretendiera hacerse un selfie con una chorva diferente a la oficial, le sustituiría esa foto por otra del susodicho casado solo y estudiando en la biblioteca o rezando en la iglesia.

-Al temerario que condujera a 121 km/h o más, en vez de lloriquear mariconadas del estilo de que “nos matamos, esto es exceso ilegal de velocidad”, haría algo útil y le avisaría de dónde están los radares de poner multas, o en su defecto, de inhibirlos o estropearlos directamente; recuerde, el Smart ve y oye todo, y nunca lloriquea.

-Al locuaz que intentara mantener una conversación inútil de más de dos minutos (pasado ese tiempo todas las conversaciones son banales) le daría molestos tonos de batería baja, antes de desconectarse definitivamente. Esta astuta maniobra valdría tanto si el locuaz fuera el titular del Smartphone, el interlocutor, o ambos a la vez. Ahorro de tiempo y dinero para todo el mundo sin que nadie se ofenda; con las baterías ya se sabe.

-Al salido que realizara llamadas obscenas y anónimas, el Smart lo comunicaría sin que se diera cuenta con la poli, que lo escucharía y grabaría encantado antes de enchironarle. Esto tanto si fuese el usuario del Smartphone el que hiciera las llamadas, o si fuese la receptora-tia-buena de las mismas la dueña del avispado artefacto. Un Smart todo lo ve, todo lo oye, protege y sirve a la comunidad. No es pusilánime a la hora de combatir el crimen e impartir justicia a diestro y siniestro.

A todos los que dedican largos períodos de tiempo a jugar con las aplicaciones whatsapp esas, sobre todo si lo hacen en público (salas de espera, metro, etcétera) les sale cara de idiota; el Smartphone no les quitará esa cara: hacen cara de idiota porque son idiotas, y el Smartphone, que todo lo ve, prefiere impartir justicia a hacer milagros.

-No es seguro que Batman utilice el Smartphone, pero debería, y Gotham City se lo agradecería,  y este pareado no lo ha hecho ningún Smartphone sino un Smartass.

Y aquí no terminan las aplicaciones del Smartphone, cuyo único límite es la capacidad del usuario para hacer, decir, o pensar, tonterías: lo más parecido al infinito.

-En suma, un Smartphone no es más que todo lo que desea ser para nosotros la”Unión” Europea. Con la diferencia de que la “Unión” Europa nunca no lo consigue; a Dios gracias. Pero esa es otra historia…