…..Nos salva a los españoles de nuestro propio aceite de oliva, de nuestros venteros y taberneros de confianza, y, por encima de todo y como siempre, de nosotros mismos.

Resulta que siete adultos de la Europa “Unida” del Sur (España) improvisamos una merienda-cena a base de Pa amb Oli (pan con aceite y tomate restregado) con Jamon Ibérico y Queso Manchego.

Ufanos y contentos la peña de sexagenarios comensales condujimos hasta un pueblo cercano en el que hay establecimientos especializados en este tipo de gastronomía, ahora mismo muy de moda entre jóvenes y mayores por igual, sobre todo los fines de semana.

¡Ah!, pero por incautos y confiados no vimos el peligro, pero la “Unión” Europea que tanto vela por nosotros, y con la que tan poco agradecidos estamos, si lo vio y pudo (una vez más)  volver a rescatarnos de nuestra naturaleza imprudente y descuidada.

Porque de la mala costumbre de tanto confiar en nuestros taberneros y bodegueros tiene que salvarnos cada vez la “Unión” Europea esa de la capital en Bruselas de los Olivares y de la pasta en Luxemburgo de los aceites.

Y salvarnos otra vez con otra de sus innumerables normas y directivas. Normas y directivas sabias y justas, elaboradas por los Ángeles de la Guarda Anónimos de la Comuna “Unida” Europea para protegernos de nosotros mismos.

Porque en Bruselas de los Olivares nuestra salud es lo primero y nuestros taberneros, venteros, y bodegueros de nuestra confianza no lo son de la suya; para ellos todo tabernero es culpable mientras no se demuestre lo contrario.

Y así que pudimos estrenar unos extraños artefactos, ya obligatorios en todos los establecimientos de restauración, por gentileza de la Normativa Eurocomunal:

Estos extraños artefactos, puestos en la mesa, eran las aceiteras irrellenables, muy útiles para salvarnos de aceites falsos de oliva en el país de las aceitunas. Porque la “Unión” Europea, capital Bruselas de los Olivares, sabe que (en Bruselas de los Olivares lo saben todo) a los españoles la oliva y su aceite nos son novedosos; somos incapaces de distinguirlo de otros aceites, según la “Unión” Europea, capital Bruselas de los Olivares.

Además, ¿quien dice que Jaen no es tierra Andaluza?

Pues aún no sabemos quien lo dice; pero sabemos donde lo dicen: en Bruselas de los Olivares y olé.

Hora sería de montarles un tablao a los de la Comisión Europea.