Este festival de la canción de Eurovisión de año en año hace cada vez más el ridículo, y es desde el principio una mala copia del de Sanremo, que era y es mejor.

San Remo, 2014

Ante las inminentes elecciones europeas del 25 de Mayo, este Festival de Eurovisión es un anticipo del circo que se nos viene encima; circo con votaciones (al igual que el Festival) como coartada para todo tipo de desmanes, como la del reciente y cruento golpe de estado en Ucrania, del que no hablaremos más hoy, para no incordiar.

¿Qué es de un circo sin una mujer barbuda?….pues una especie de jardín sin flores, según dice el dicho. Y, ¿en qué se han convertido las instituciones europeas?…..pues, dejando de lado lo retórico de la pregunta, en un circo. Circo de 28 pistas, creo que son 28 las que se han apuntado al invento de la “Unión” Europea.

Porque quieren hacernos creer que habiendo urnas y votaciones de por medio todo se justifica, hasta la frikifilia. Frikifilia, sí, porque aquí también sabemos inventarnos las palabras. Rajoy y Juncker se han sacado de la manga la palabra eurofobia, supongo que para designar y demonizar aún más a los euroescépticos y al euroescepticismo. Pues no nos quedemos cortos a la hora de inventar neologismos, frikifilia vaya por delante, para empezar y hacer boca.

Nosotros, de momento, nos quedamos con el Sanremo de cualquier época:

Y  no doy más la murga con mujeres(?) barbudas. Esta líneas son ya demasiadas.