-Se estima que en España hay 40.000 coches oficiales; es igual que sean un millón los que hayan porque en verdad sólo hacen falta dos.

-Demos por buena la cifra de 40.000, a efectos de cálculo.

-Si de los 40.000 coches dejamos sólo los que de verdad tienen que ir a alguna parte, nos quedarían la mitad, 20.000 coches.

-Y de estos 20.000, que aún teniendo a donde ir, quitamos los que no tienen asuntos que tratar en estos destinos, quedarían tan solo 10.000 coches oficiales; la mitad de la mitad.

-Tenemos 10.000 coches con destinos y negocios conocidos en esos lugares, pero desconocen el modo de llegar, con lo que se perderían en el trayecto, fácil, 5.000. Quedarían 5.000.

-De estos restantes 5.000, con destino conocido y asuntos reales que tratar/gestionar en llegada, y cuyos chóferes y ocupantes son capaces de navegar correctamente la trayectoria, sin perderse, podemos quitarles 2.500, cuyos ocupantes no serían capaces de resolver los problemas y gestionar los asuntos que les ha llevado allí.

-Ya sólo quedan 2500 coches oficiales. Y de 2500 asuntos de los que es deseable que la administración se ocupe eficazmente, con necesidad oficial de desplazamiento a lugar determinado, sólo hay tres.

-De estos tres asuntos, uno es baladí.

-Con lo que nos quedamos con dos coches oficiales disponibles para circular, y un tercero para canibalizar repuestos.

-Y así se soluciona este enojoso asunto de los coches oficiales.

-Félix Fernández de Castro (bucker125)