Cuando en sede judicial se dictaminó que los perpetradores del atentado del 11 M no fueron ni ETA ni Al Quaeda, y si aceptamos (que ya son ganas) que la verdad no es una, sino dos, la verdad-verdad y la patraña oficial, no nos queda mas remedio que deducir por el método de eliminación. Y deducir a partir de la patraña oficial por dicho método de eliminación puesto que es lo único que oficialmente se nos deja saber.

Este método de deducción es el que se ha dado en llamar Método del Acuario Exótico o de La Pecera de Vendrell.

Habíase una vez un acuario nuevecito, que nuestro buen amigo Vendrell llenó de exóticos pececitos, cuan de repente, un aciago día descubrió, consternado, el esqueleto de uno de ellos reposando en el fondo de la pecera. Y un segundo día descubrió otro…..

……hasta que llamó a consulta a la peña de amigos, y juntos dedujimos que había entre los exóticos pececitos un desconocido caníbal que se comía a sus compañeros; y que se los comía por la noche, cuando en la casa todos dormían, puesto que nadie le había visto hacerlo.

Y llegamos a la brillante conclusión que había que tomárselo con resignación, y que identificaríamos al final al desconocido caníbal cuando se hubiese comido a todos sus compañeros de acuario; sería el último en quedar nadando en esa pecera. Y sería  también el único en beneficiarse del crimen.

Extrapolando las conclusiones deducidas en el episodio de la pecera a los atentados del 11 M, nos quedan, como únicos puntos de partida válidos, esta verdad burricial o patraña oficial de que:  no fueron Al Quaeda ni ETA y  el hecho evidente de que sólo hubo unos beneficiados a causa de los atentados.

Así que Vds. mismos deduzcan, por eliminación, lo que de verdad ocurrió ese día.  O quienes hicieron que ocurriera. Los acontecimientos que siguieron en los pocos días después del 11 M también constituyen una excelente pista, desde esa pecera vista.

No sean mal pensados: el gato fotografiado junto a la pecera es VEGETARIANO

Modificado el 21 de Febrero de 2015 por el propio autor Felix Fernández de Castro