Hace días, hablando con una amiga y su mascota, esta amiga mía tiene la mascota mejor del mundo, y se la merece, me llamó la atención con un cometario sobre la independencia que tienen o deben de tener las ideologías sobre la amistad. Esto me dio una idea, la idea de un tema a desarrollar, así se lo hice saber, y, a ellas (amiga y mascota) dedicado va este modesto intento.

Entendemos por Ideologia  la preferencia o preferencias (ideas, que no ideales) que cada individuo, grupo, o partido, pueda tener sobre la organización de la sociedad, en sus aspectos políticos, económicos, y a veces religiosos, eso último se da especialmente en las teocracias.

Por tanto no se debe confundir nunca la ideología con los principios ni con los valores de las personas. Principios que no son otra cosa que un código de conducta esencialmente bueno, y valores que son las actitudes y cualidades también buenas, que son defendidos y auspiciados por los principios.  Tienen ambos origen en el individuo, aunque afecten por igual (o más) a un grupo de individuos

Siendo así que los principios y valores son siempre buenos, entre otras cosas por tener como base al derecho natural y al individuo con su libre albedrío y responsabilidad personal; cosa que no ocurre con las ideologías que no tienen porque ser buenas ni malas per se, ya que no son más que un gusto o preferencia por determinados modos de organización social y reparto de poder. De hecho las que más presumen de “sociales” son las más intervencionistas y liberticidas, las peores.

Asimismo, en todo este tema, no hay que olvidar las Creencias, que pueden ser de indóle religioso, científico o filosófico; tampoco son  buenas ni malas por si mismas

Con lo que concluimos que las personas de principios y valores podemos convivir mas allá de creencias e ideologías: no faltaría otra.