Honrado, honradez:  entendemos que esta cualidad y virtud es, sobre todo, la base de la seriedad comercial, en cuanto al intercambio justo de bienes, servicios, y dinero. El honrado ante todo respeta el precio justo de las cosas, tanto como comprador como vendedor.

 Honesto, honestidad: hablamos de una honradez mas amplia, que va más allá de lo meramente comercial o monetario; requiere bondad y generosidad general en las relaciones humanas, con especial hincapié en la sinceridad y franqueza, la cortesía y discreción, en general. Es todavía un pago debido a los demás, pero no limitado a la deuda pecuniaria.

Leal, lealtad: la más suprema cualidad en lo que se refiere a las relaciones humanas; la mas parecida a la honestidad, pero superándola, ya que va más allá de lo debido material y humanamente, el leal es capaz de dar la vida por los demás, aunque no deba nada a nadie, y, de hecho, a menudo se sacrifica o se arriesga por desconocidos. El verdadero patriota es siempre leal. 

Una virtud o cualidad que todos admitimos como escasa es la discreción; sin esta cualidad no se puede ser honesto ni mucho menos leal, pero si honrado, entendiendo por honrado al que cumple con sus obligaciones desde un punto estrictamente monetario. El que sólo es honrado sólo te respetará el dinero, pero no necesariamente una confidencia; no así el leal o el honesto, que son, ante todo, la antítesis del chismoso.

La Lealtad contiene a la Honestidad que contiene a la Honradez. Paradójicamente los continentes tienen menos individuos que los contenidos. Más virtudes o cualidades, sí, pero menos individuos.

Ni son todos los que están ni están todos los que son.